El alcalde Ulises Rodríguez advierte que la brecha entre los datos oficiales del censo y la realidad demográfica de Santiago genera un déficit presupuestario estructural que compromete la capacidad del municipio para responder a su verdadera demanda de servicios.

Santiago de los Caballeros opera cada día como una metrópoli de más de un millón de personas, pero recibe financiamiento estatal calculado para apenas 695,000 residentes. Esa contradicción, denunciada por el alcalde Ulises Rodríguez, no es un dato menor: define cuánto dinero llega al ayuntamiento, cuántas obras se pueden ejecutar y qué tan lejos puede llegar la planificación urbana de la segunda ciudad más importante del país.

Una ciudad que desborda sus propias estadísticas

El último censo nacional registra 695,000 habitantes fijos en Santiago. Sin embargo, la alcaldía calcula que cada jornada circulan por sus calles más de un millón de personas, entre residentes permanentes y una masa flotante de trabajadores, pacientes y comerciantes que llegan desde municipios aledaños.

El fenómeno no es casual. Santiago concentra una actividad económica que actúa como imán regional: solo en sus zonas francas, un único parque industrial moviliza 40,000 empleados diarios. A eso se suma un corredor de turismo médico en expansión y un comercio que atrae compradores de toda la región norte del país.

El problema es que la fórmula legal de distribución de recursos del Estado toma como base la población censada, no la población real que usa los servicios. El resultado es un ayuntamiento que administra una ciudad de un millón, pero con el presupuesto asignado para menos de 700,000.

Tecnología y recaudación propia como parche a un problema estructural

Ante ese déficit, la alcaldía ha recurrido a sus propios mecanismos. Rodríguez destacó que el municipio ya cuenta con 40 intersecciones monitoreadas con cámaras y un sistema de control inteligente de semáforos, además de una recaudación de arbitrios que ronda el millón de pesos diarios, fondos que se reinvierten en obras de bacheo y espacios multiusos.

En materia de movilidad, el alcalde mencionó avances concretos como la conectividad vial en la Estrella Sadhalá y anticipó que la infraestructura del Monorriel estaría lista para septiembre. Sin embargo, advirtió que ninguna de estas soluciones puede planificarse con eficiencia real si los datos de flujo poblacional que las sustentan están desactualizados.

La gestión de residuos en el ecoparque y el mantenimiento preventivo del drenaje también fueron señalados como áreas donde la alcaldía ha logrado evitar colapsos, aunque Rodríguez fue claro: son medidas paliativas en un escenario donde el presupuesto no refleja la escala real del problema.

Un censo que define el futuro de la ciudad

La demanda de Rodríguez por una actualización censal urgente no es solo administrativa, es política. Una ciudad que crece sin que el Estado lo registre oficialmente es una ciudad que planifica a ciegas. Las decisiones de infraestructura, transporte, salud y saneamiento que se tomen hoy con datos de hace años tendrán consecuencias durante las próximas décadas.

Santiago necesita un censo que cuente a todos los que la usan, no solo a quienes duermen en ella. Mientras eso no ocurra, el ayuntamiento seguirá gestionando una metrópoli con los recursos de una ciudad mediana.

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