Un pasaporte puede contar mucho más que la historia de los viajes de quien lo lleva. Cada sello, cada visa y cada control migratorio reflejan también la relación de un país con el resto del mundo.

Para algunos ciudadanos, viajar al extranjero puede reducirse a comprar un boleto de avión, preparar una maleta y presentar un pasaporte vigente. Para otros, el mismo viaje implica solicitar una visa, presentar documentos sobre sus ingresos y sus vínculos con el país de origen, acudir a una entrevista consular y esperar una decisión que puede tardar semanas o incluso meses.

La diferencia no está únicamente en el viajero. Está, en buena medida, en el documento que lleva en sus manos.

La fortaleza de un pasaporte suele medirse por la cantidad de destinos a los que permite acceder con pocas o ninguna barrera migratoria. Detrás de esa capacidad de movilidad hay factores como las relaciones diplomáticas, la confianza entre los Estados, los acuerdos de exención de visados y la percepción sobre los riesgos migratorios y de seguridad.

En ese escenario, la pregunta para República Dominicana es inevitable: ¿qué tan poderoso es el pasaporte dominicano y cuánto ha cambiado su posición en el mundo?

¿Qué es el Mobility Score y por qué importa?

El Mobility Score es un indicador utilizado por Passport Index para medir el grado de movilidad internacional que ofrece un pasaporte. La puntuación toma en cuenta los destinos a los que sus titulares pueden viajar sin visa, obtener una visa al llegar o acceder mediante mecanismos electrónicos de autorización, entre otras modalidades.

Mientras mayor sea la cantidad de destinos a los que se puede acceder sin tener que solicitar previamente una visa consular, mayor será la movilidad que ofrece el documento.

Pero la cifra no debe interpretarse como una autorización automática de entrada. Incluso cuando un país no exige visa, sus autoridades migratorias pueden establecer requisitos sobre la duración de la estadía, el motivo del viaje, los recursos económicos disponibles o la presentación de un boleto de regreso.

Foto: © ️ Osmil Crooke. ACENTO Fecha: 28 de noviembre del 2025, Aeropuerto Internacional Las Américas, Gran Santo Domingo, República Dominicana

Por eso, el poder de un pasaporte no depende exclusivamente de cuántos países aparecen en una lista. También está relacionado con la calidad de los acuerdos que permiten esa movilidad y con la posibilidad de que sus titulares puedan desplazarse con menos trámites, costos y restricciones.

El pasaporte dominicano: más movilidad, pero todavía con limitaciones

En la última década, el pasaporte dominicano ha experimentado cambios importantes en su capacidad de movilidad internacional. Sin embargo, esa evolución no ha sido suficiente para colocarlo entre los documentos de viaje más fuertes del continente: en 2016, el documento ocupaba la posición 52, mientras que para 2026 aparece en el puesto 83.

Aunque la evolución a largo plazo muestra una mejora en el acceso de los dominicanos a otros países, la tendencia más reciente plantea otra lectura. En 2023 y 2024, el pasaporte registraba una puntuación de movilidad de 86; en 2025 descendió a 84 y para 2026 registra un Mobility Score 83, de acuerdo con la información disponible en Passport Index.

Con el pasaporte, los dominicanos pueden acceder a 32 destinos sin visa, mientras que en otros 45 pueden obtener una visa al llegar. Además, existen seis destinos que utilizan un sistema de autorización electrónica de viaje (eTA), mientras que 115 países exigen una visa a los ciudadanos dominicanos.

El índice coloca al documento dominicano en el puesto 58 del Passport Power Rank y le atribuye un alcance mundial (World Reach) de 42 %. La población dominicana utilizada como referencia por la plataforma es de 11,520,487 habitantes.

La fotografía regional muestra una situación desigual. En el Global Passport Power Rank 2026, Bolivia registra una puntuación de movilidad de 89 y Suriname de 86, por encima de República Dominicana. Cuba aparece con 72 y Haití con 60, por debajo del pasaporte dominicano.

La comparación permite entender una de las paradojas del documento dominicano: ha ganado movilidad con el paso de los años, pero todavía está lejos de ofrecer a sus ciudadanos la libertad de movimiento que disfrutan los titulares de los pasaportes más fuertes del mundo.

¿Qué significa cada modalidad de acceso?

Antes de comparar la movilidad que ofrece un pasaporte, conviene distinguir las principales categorías utilizadas por los índices internacionales.

Sin visa

El viajero no necesita solicitar una visa antes de salir del país. Solo debe presentar su pasaporte vigente y cumplir con las condiciones migratorias establecidas por el destino.

Visa a la llegada

La autorización se obtiene al arribar al país de destino, generalmente en un aeropuerto, puerto o puesto fronterizo. Puede requerir el pago de una tarifa y la presentación de documentos específicos.

eTA o autorización electrónica

Es un permiso de viaje que se solicita por internet antes de abordar. No equivale necesariamente a una visa tradicional, pero el viajero debe obtener la autorización antes de iniciar el viaje.

Visa requerida

El viajero debe completar un proceso previo ante las autoridades del país de destino. Dependiendo del lugar, puede incluir formularios, documentos financieros, entrevistas y el pago de una tarifa.

Estas categorías pueden tener requisitos diferentes según el país y cambiar con el tiempo. Por eso, antes de viajar, la condición migratoria debe verificarse directamente con las autoridades del destino.

¿Viajas al extranjero? Consulta los requisitos de entrada según el país

El nuevo pasaporte dominicano: ¿la luz al final del túnel?

República Dominicana comenzó en 2026 el despliegue gradual de su nuevo pasaporte electrónico, con la captura de datos y la entrega de las nuevas libretas a ciudadanos con citas programadas. El proceso de captura de datos comenzó el 19 de febrero en la nueva sede de la Dirección General de Pasaportes y posteriormente se extendió a otras oficinas del Gran Santo Domingo.

El nuevo documento incorpora una hoja de datos de policarbonato multicapa con grabado láser, un chip encriptado y más de 130 elementos de seguridad, entre ellos tintas invisibles, microtextos e imágenes ópticamente variables. También está diseñado para ser compatible con sistemas modernos de control migratorio y con mecanismos internacionales de validación de documentos.

El cambio, por tanto, no se limita al diseño de la libreta. La apuesta es que un documento más seguro y tecnológicamente compatible facilite la verificación de la identidad de los viajeros dominicanos y reduzca las posibilidades de fraude y falsificación.

Presidente Luis Abinader muestra el nuevo pasaporte electrónico dominicano durante el acto oficial.

La nueva libreta también incorpora elementos relacionados con la historia y la cultura dominicanas. Su diseño representa distintas regiones del país mediante monumentos y lugares emblemáticos y utiliza símbolos vinculados con la historia nacional.

Pero la pregunta central es otra: ¿puede un nuevo pasaporte, por sí solo, mejorar la movilidad internacional de los dominicanos?

La respuesta es no. Un documento más moderno puede facilitar la identificación y aumentar la seguridad, pero la eliminación de una visa depende de acuerdos entre Estados y de decisiones políticas y diplomáticas que van mucho más allá de las características físicas o tecnológicas del pasaporte.

¿Qué busca República Dominicana con el nuevo pasaporte?

La modernización del documento puede convertirse en una herramienta para fortalecer la posición diplomática del país en materia de movilidad.

El nuevo pasaporte electrónico ofrece condiciones técnicas que pueden facilitar la interoperabilidad con los sistemas migratorios de otros países. Esto puede contribuir a mejorar la confianza en el documento y hacer más eficiente la verificación de la identidad de los viajeros.

La discusión sobre la movilidad, sin embargo, está directamente vinculada con la política exterior. La posibilidad de negociar acuerdos para flexibilizar requisitos de visado depende de la confianza que otros Estados tengan en el país emisor, así como de factores migratorios, de seguridad y de cooperación internacional.

La propia modernización del documento ha sido presentada como una oportunidad para avanzar en esa dirección. El Gobierno dominicano ha destacado que el pasaporte electrónico fue reconocido como el mejor nuevo documento de viaje de América Latina, una valoración que, aunque positiva, no equivale automáticamente a una mejora en el número de destinos a los que los dominicanos pueden viajar sin visa.

En otras palabras, un pasaporte puede ser tecnológicamente avanzado y, al mismo tiempo, seguir necesitando visas para buena parte del mundo.

La emisión del pasaporte biométrico tiene un valor de RD$ 6,700 pesos, incluyendo la tecnología electrónica avanzada, lo que representa una actualización respecto al pasaporte tradicional.

El desafío que queda pendiente: la confianza

La modernización tecnológica es solo una parte de la ecuación.

Uno de los retos señalados en el debate sobre la posibilidad de que los dominicanos obtengan mayores facilidades de viaje es la falsificación y el uso fraudulento de documentos. El canciller Roberto Álvarez ha planteado la necesidad de reducir esas prácticas como parte de los esfuerzos para avanzar hacia una eventual exención de visado Schengen.

La movilidad internacional también está relacionada con la capacidad del Estado para garantizar que sus documentos sean confiables y que los sistemas de identificación funcionen de manera efectiva.

Esto coloca al país ante un desafío que va más allá de cambiar la libreta de pasaporte. Para aumentar su valor internacional, República Dominicana necesita fortalecer sus mecanismos de seguridad documental, combatir la falsificación, mantener una política migratoria coherente y desarrollar una estrategia diplomática que permita ampliar los acuerdos de movilidad.

El pasaporte, en ese sentido, funciona como una especie de tarjeta de presentación del país.

Un documento que refleja la posición del país

La evolución del pasaporte dominicano muestra una realidad con dos caras.

Por un lado, la movilidad internacional del país ha mejorado respecto a años anteriores y el Estado ha iniciado la transición hacia un documento electrónico con mayores estándares de seguridad.

Por otro, los datos de Passport Index muestran que todavía existe una distancia considerable entre el pasaporte dominicano y los documentos de viaje con mayor capacidad de movilidad. Con 116 destinos que exigen visa y un Mobility Score de 83, la libertad de movimiento de los dominicanos continúa dependiendo, en muchos casos, de trámites consulares previos.

La verdadera prueba para el nuevo pasaporte no estará únicamente en su diseño, su chip o sus mecanismos contra la falsificación. Estará en lo que ocurra después: cuántos países estarán dispuestos a confiar en él, cuántos acuerdos podrá negociar el Estado dominicano y cuántas visas dejarán de ser necesarias para quienes lo porten.

Porque el poder de un pasaporte no se mide solamente por la tecnología que contiene.

Se mide, sobre todo, por la cantidad de fronteras que sus ciudadanos pueden cruzar sin que alguien, al otro lado, les diga que primero necesitan pedir permiso.

Samuel Tapia /acento.com.do

Jefe de Redacción de Acento. Periodista dominicano apasionado por contar historias sobre actualidad, política y problemáticas sociales, combinando investigación rigurosa con sensibilidad y compromiso ético hacia sus lectores.

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