El recién designado titular del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), Rafael Santos Badía, marcó el fin del debate sobre la unión institucional para priorizar una "reforma integral".
El funcionario sentenció el cambio de rumbo afirmando que el país necesita concentrarse en la transformación de la enseñanza y no en burocracia.
Santos Badía explicó que no es lo mismo discutir sobre una fusión administrativa que plantear la creación de un nuevo ministerio con visión unificada.
El ministro definió la educación como "una sola ruta continua" que comienza en el nivel preescolar y culmina en los doctorados (PhD).
Criticó que una nación receptora de la mayor inversión económica extranjera de la región mantenga un modelo pedagógico propio del siglo XIX.
El académico consideró inaceptable la desconexión entre la actual oferta educativa y la realidad de los miles de empleos formales generados.
Adicionalmente, lamentó que los jóvenes perciban la escuela como un castigo al recibir contenidos que carecen de sentido para su desarrollo personal.
Bajo esta nueva gestión, se prevé un horizonte que incluirá la validación de competencias laborales en el nivel superior.
El funcionario recordó que en 1990 participó en el diseño de la ley que creó al Mescyt bajo estos mismos criterios de desarrollo.
Estas declaraciones se ofrecieron durante el inicio de docencia virtual y presencial 2026 del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional, Infotep.
La entidad de formación técnica, que Santos Badía dirigió hasta ayer, proyecta capacitar a 918,090 participantes estimados para este año.
Fusión Minerd y Mescyt
La propuesta de fusión entre el Ministerio de Educación (Minerd) y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) ha generado un intenso debate en República Dominicana desde antes que el Poder Ejecutivo depositara el proyecto de ley en el Senado a finales de 2025.
El objetivo oficial, defendido por figuras como el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, es optimizar el gasto público y crear una mayor coherencia en las políticas educativas, eliminando la duplicidad de funciones y buscando una articulación más eficiente entre el sistema preuniversitario y la educación superior.
Sin embargo, la iniciativa ha encontrado una fuerte resistencia por parte de diversos sectores académicos y gremiales. La Asociación de Rectores de Universidades (ADRU) y exministros como Andrés Navarro han calificado la medida como un "desacierto", advirtiendo que podría subordinar la ciencia y la educación superior a las urgencias de la educación básica.
Las críticas se centran en el temor a que se diluyan los fondos del 4 % para la educación, se pierda la autonomía universitaria y se eliminen órganos clave de gobernanza como el Consejo Nacional de Educación Superior (Conescyt), concentrando excesivamente el poder de decisión.
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