La incorporación de la mujer dominicana al sistema de identificación oficial y al ejercicio pleno de los derechos civiles fue un proceso gradual que culminó a mediados del siglo XX, marcando un hito en la historia democrática del país.

Aunque la Junta Central Electoral fue creada en 1923, no fue hasta 1933 cuando se permitió a las mujeres participar de manera experimental en procesos electorales. Posteriormente, la Ley núm. 390, del 14 de diciembre de 1940, estableció la Cédula Personal de Identidad para mujeres mayores de 18 años, con carácter obligatorio. Esto a casi diez años después de que se emitió por primera vez el documento de identidad para los hombres, en 1932.

Este avance permitió que, el 16 de mayo de 1942, las mujeres dominicanas ejercieran el derecho al voto en elecciones presidenciales generales, tras haber participado previamente en consultas de ensayo realizadas en 1934 y 1938.

La reforma constitucional de 1942 consolidó el reconocimiento jurídico y político de la mujer, otorgándole plena capacidad de derechos civiles. Décadas más tarde, la Junta Central Electoral reforzó este compromiso con la adopción de políticas de igualdad de género y la incorporación de elementos inclusivos en los nuevos formatos de cédula.

El nuevo modelo del documento que se estará emitiendo a partir de este año 2026, incorpora innovaciones como numeración en relieve táctil para personas con discapacidad visual, así como símbolos patrios, culturales y medioambientales, con la intención de reafirmar su carácter inclusivo y representativo de la identidad nacional.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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