La familia de Carlos Batista despidió al periodista en un emotivo homenaje marcado por la gratitud y los recuerdos personales. En nombre de sus hermanos, Carla Batista tomó la palabra para resumir —desde lo íntimo— la dimensión de la pérdida y el vacío que deja su padre.
“Yo, a representación de los hermanos, voy a decir unas palabras y luego mis otros hermanos, porque somos muchos”, comenzó Carla, antes de destacar que en instancias previas ya había tenido la oportunidad de hablar de su legado profesional. Según relató, en “las últimas dos paradas” pudo describir “lo maravilloso” que fue su padre “de forma laboral”, su “legado” y “lo que era” en el trabajo.
Pero esta vez eligió correrse del reconocimiento público para enfocarse en lo cotidiano: “Para mí, a pesar de que él es bello, hermoso, precioso y caro, para mí era mi papá, mi compañero de todos los días”, dijo. En su testimonio, Carlos Batista aparece como una presencia constante: “Mi abrazo cada vez que llegaba a mi casa”.
“No hay palabras que pueda yo dar para resumir lo importante que es para mí y para nosotros y el vacío que deja”.Carla Batista, hija de Carlos Batista Matos.
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Entre los recuerdos, Carla compartió una imagen simple y poderosa que conmovió a los presentes: “El que siempre tenía un helado de dulce de leche en su nevera para los días que yo me pusiera triste”. También lo describió como un padre atento, capaz de consentir y, al mismo tiempo, de marcar límites: “El que siempre me complacía, aunque a veces me peleaba”.
Al cierre, la hija del periodista admitió que no encontraba palabras para sintetizar lo que significó en su vida y en la de su familia.
“La palabra orgullo se queda corta”
En medio de la despedida del comunicador Carlos Batista, sus hijos Belkys y Carlos tomaron la palabra para poner en primer plano una idea común: el orgullo de llevar su apellido y la responsabilidad de sostener un legado que, aseguran, no se limita a su trayectoria pública, sino que se explica también en la huella personal que dejó en su entorno.
Carlos resumió su sentir con una frase directa: “Me siento muy orgulloso de él”. En su intervención, habló de recuerdos que lo acompañarán toda la vida, aludiendo a historias y vivencias compartidas con quienes estuvieron presentes en el acto. “Sé que todas mis hermanas también están orgullosas”.
El hijo del comunicador también dejó entrever una promesa íntima, expresada en público: “Espero no defraudarlo”. Y cerró con un mensaje de gratitud hacia quienes acompañaron a la familia: “Gracias a todos, presentes”.
Belkys, por su parte, planteó que hay dimensiones de una persona —incluso de un padre— que a veces se comprenden del todo recién cuando llega la ausencia. “A veces como hijos, y estar tan cerca de una persona, es difícil entender la magnitud de quien tiene al lado, hasta que inevitablemente en momentos como estos uno puede ver”, señaló.
En los días posteriores, dijo, se encontró con un caudal de relatos que reforzaron esa percepción: “Con tantas historias, tantas anécdotas, tantos comentarios”, la palabra orgullo “se queda corta” para describir lo que sienten. Y ubicó el legado de Batista en dos planos: el de la figura pública que “todo el mundo va a recordar” y el del padre que se vivía de manera distinta dentro de su familia.
Belkys lo describió como alguien singular en su trato: “Fue diferente para cada uno”, sostuvo, remarcando que cada hijo tuvo una experiencia “muy particular y muy especial”. Recordó, además, su “forma muy particular de expresarse” y de compartir tanto consejos como anécdotas, una marca personal que —anticipó— seguirá presente en la memoria familiar: “Sé que siempre lo recordaremos con mucho cariño”.
“Mi papá, nuestro padre, dejó un impacto importante en la vida de cada uno”. Una frase que, más que un cierre, funcionó como síntesis del homenaje: el orgullo por el apellido, sí, pero sobre todo por la huella.
Último adiós al veterano cronista
Amigos y colegas acompañaron a la familia del periodista y comunicador Carlos Batista Matos al Parque Cementerio Puerta del Cielo para darle el último adiós al veterano cronista, fallecido el lunes a los 75 años a causa de un infarto.
La despedida estuvo marcada por un ambiente de recogimiento y dolor, en el que el silencio y las muestras de afecto se mezclaron con el llanto de sus seres más cercanos, que acompañaron la inhumación este jueves.
Batista Matos dejó una huella profunda en la crónica de arte y espectáculos, consolidándose como una voz de referencia por su análisis, su criterio y su innegable pasión por la cultura.
El escritor murió mientras dormía en su residencia del sector El Vergel.
Junto al ataúd, rodeado de coronas de flores blancas, familiares, amigos y colegas permanecieron en silencio, despidiéndolo con respeto y recogimiento.
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