República Dominicana llamó este miércoles a defender el orden constitucional en Bolivia, rechazar la violencia y encauzar la crisis por la vía del diálogo democrático, durante una sesión ordinaria permanente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
En su intervención, el canciller dominicano Roberto Álvarez dijo que su país sigue “con profunda preocupación” la evolución de la situación política, social y humanitaria en el Estado Plurinacional de Bolivia. Según relató, en los últimos días mantuvo comunicación directa con el ministro de Relaciones Exteriores boliviano, Fernando Aramayo, para dar seguimiento a los acontecimientos y reiterar el interés en que prevalezcan la paz social, el orden constitucional y el diálogo.
Álvarez expresó solidaridad con el pueblo boliviano y, en particular, con las familias afectadas por bloqueos, disturbios y tensiones en distintas regiones del país. Señaló que estas acciones han dificultado el acceso a alimentos, combustibles, medicamentos e insumos esenciales, y advirtió sobre el costo humano de las crisis prolongadas en la región.
“Cuando el conflicto político abandona los cauces institucionales y se traslada al bloqueo de carreteras, a la paralización de servicios esenciales y a la confrontación violenta en las calles, quienes primero sufren son siempre los sectores más vulnerables de la sociedad”, sostuvo el canciller, al subrayar que República Dominicana rechaza “toda forma de violencia”.
Rechazo a intentos de desestabilización
En el núcleo de su mensaje, el canciller dominicano condenó cualquier acción orientada a alterar el orden constitucional o desconocer la voluntad soberana expresada democráticamente por el pueblo boliviano en las elecciones de 2025. En esa línea, afirmó que el presidente Rodrigo Paz y las autoridades constituidas emanan, a su juicio, de un proceso electoral legítimo.
Álvarez insistió en que toda diferencia política o social debe tramitarse dentro del marco institucional y democrático, “y nunca mediante la intimidación, la coerción o intentos de ruptura del orden constitucional”. Al citar principios de la Carta Democrática Interamericana, remarcó que la democracia no se preserva únicamente mediante elecciones, sino también asegurando condiciones de convivencia, pluralismo y diálogo político.
El canciller recordó además un antecedente reciente en la OEA: la 54ª Asamblea General, celebrada en Asunción en junio de 2024, cuando —según indicó— República Dominicana condenó de manera “inequívoca y contundente” los intentos de ruptura institucional contra el gobierno del entonces presidente Luis Arce Catacora, a quien también describió como legítimamente electo en octubre de 2020. Para Álvarez, ese principio debe aplicarse “siempre” ante amenazas al orden democrático en la región.
“Firmeza democrática” y “prudencia política”
En otro tramo, Álvarez planteó que la coyuntura boliviana exige “simultáneamente firmeza democrática y prudencia política”. La firmeza, explicó, para rechazar la violencia y cualquier tentativa de desestabilización institucional; y la prudencia para comprender que los desafíos del país “poseen raíces estructurales profundas” que no se resolverán con confrontación permanente ni con “soluciones improvisadas”.
Enumeró entre esos problemas la disminución de la producción gasífera, la escasez de divisas, las tensiones sociales, las dificultades de abastecimiento y el deterioro de la confianza económica. “Ni los bloqueos indefinidos ni la paralización del país producirán más gas, atraerán inversiones o generarán prosperidad”, afirmó, y advirtió que los desafíos acumulados tampoco se resolverán con medidas de corto plazo.
En ese marco, pidió acuerdos nacionales “amplios y sostenibles”, construidos con una visión de mediano y largo plazo e inspirados en el interés superior de la nación boliviana. A su entender, dichos acuerdos solo pueden surgir del “diálogo auténtico”, el reconocimiento mutuo y la capacidad de escuchar incluso en medio de diferencias profundas.
Cooperación regional y críticas a “sectores minoritarios radicalizados”
El canciller dominicano también reconoció la solidaridad de Argentina y otros países de la región, a los que atribuyó esfuerzos para facilitar el suministro de alimentos, medicinas y bienes esenciales, como expresión de cooperación hemisférica y compromiso con el bienestar del pueblo boliviano.
Al referirse al escenario político interno, recordó que el actual gobierno boliviano cuenta con “poco más de seis meses” en el ejercicio de sus funciones, por lo que consideró que no es razonable exigir soluciones inmediatas a problemas estructurales acumulados durante años ni desconocer la legitimidad democrática de un mandato reciente.
Asimismo, dijo valorar los esfuerzos de las autoridades para alcanzar entendimientos con sectores sociales y productivos, al sostener que el diálogo puede producir resultados cuando existe voluntad. Pero advirtió sobre la persistencia de “sectores minoritarios radicalizados” que —según afirmó— recurren al bloqueo sistemático y a la confrontación como mecanismos de presión política, con efectos graves sobre la población y la estabilidad institucional.
Advertencia sobre la erosión de las democracias
Álvarez cerró su intervención con una advertencia: “las democracias rara vez colapsan de manera súbita”, sino que a menudo se erosionan lentamente por la normalización de la violencia política y la idea de que “cualquier medio” es legítimo para alcanzar el poder.
En ese sentido, planteó que defender la democracia boliviana no implica respaldar a un partido o corriente ideológica, sino sostener un principio: que ningún proyecto político puede estar por encima de la Constitución, las instituciones y el derecho de los ciudadanos a vivir en paz.
Finalmente, República Dominicana reafirmó su respaldo al orden constitucional boliviano, a las autoridades que considera legítimamente electas y al derecho del pueblo boliviano a vivir en democracia y estabilidad institucional.
“Esperamos sinceramente que Bolivia pueda encontrar, a través del diálogo, la serenidad, la responsabilidad democrática y la madurez política necesarias para encauzar constructivamente la situación actual”, concluyó.
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