Al cumplirse este martes 11 de agosto el primer mes del fallecimiento de Roberto Fernández, amigos y allegados celebrarán una misa en su memoria, como reconocimiento a una vida desarrollada lejos de los cargos públicos, pero estrechamente vinculada con importantes episodios de la historia política dominicana.

Fernández falleció el 11 de julio de 2026, a las 7:54 de la noche, en Miami, Florida, ciudad en la que residió durante sus últimos 30 años junto con su esposa, Diana Collazo.

La ceremonia religiosa será oficiada a las 6:00 de la tarde en la Capilla de la Anunciación, ubicada en la calle Emiliano Tardiff, en el ensanche Evaristo Morales, Distrito Nacional.

La convocatoria fue realizada por Milagros Ortiz Bosch, Juan Basanta Ortiz, Luis Manuel Piantini y Fausto Rosario Adames, quienes formaron parte de su círculo de amigos y colaboradores.

¿Quién fue Roberto Fernández?

Conocido entre sus allegados como “El Cubano”, Roberto Fernández nació en Cuba, pero desarrolló una parte importante de su vida política y personal en República Dominicana, país que asumió como propio.

No fue candidato, dirigente partidario visible ni funcionario de primera línea. Tampoco acostumbraba a conceder entrevistas, escribir artículos con su nombre o aparecer en fotografías. Su influencia se ejerció principalmente desde la investigación, la organización, la asesoría política y el establecimiento de relaciones internacionales.

Desde los años posteriores a la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, Fernández se vinculó con dirigentes que procuraban establecer un sistema democrático en el país.

Su trayectoria estuvo marcada principalmente por su cercanía con Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, dos de las figuras más influyentes de la política dominicana del siglo XX.

Fernández también mantuvo su compromiso con la democratización de Cuba. Como integrante del exilio cubano, defendió durante décadas las libertades políticas en su país natal, al tiempo que participaba en iniciativas relacionadas con la institucionalidad dominicana.

Asistente e investigador de Juan Bosch

Roberto Fernández se incorporó desde joven al círculo de confianza de Juan Bosch y mantuvo una relación cercana con su familia, especialmente con Carmen Quidiello y los hijos del dirigente político y escritor.

Una de sus principales contribuciones fue asistir a Bosch durante sus investigaciones históricas. Para ello, consultaba archivos del Congreso de los Estados Unidos, localizaba discursos, documentos oficiales y referencias bibliográficas que posteriormente eran utilizados por el expresidente en sus libros y trabajos políticos.

Su colaboración también comprendía tareas menos visibles, pero necesarias para el trabajo intelectual de Bosch. Fernández conseguía documentos, materiales de oficina, archivos y obras de autores latinoamericanos, además de atender solicitudes relacionadas con sus investigaciones.

Aunque sus aportes no siempre quedaron identificados públicamente, parte de la obra histórica de Bosch contó con documentos y referencias localizados por Fernández.

Su relación con el dirigente se extendió igualmente al ámbito político, especialmente durante los años de reorganización democrática posteriores al ajusticiamiento de Trujillo y las luchas contra los gobiernos de Joaquín Balaguer.

Pieza clave en las relaciones internacionales de Peña Gómez

Después de su etapa de colaboración con Bosch, Fernández se convirtió en uno de los hombres más cercanos a José Francisco Peña Gómez, a quien consideraba un hermano.

Su conocimiento de los organismos internacionales y sus relaciones en Washington y distintas capitales europeas contribuyeron a abrir espacios políticos para Peña Gómez fuera de República Dominicana.

Junto con Milagros Ortiz Bosch, participó en una amplia campaña internacional para denunciar las violaciones de derechos humanos atribuidas a los gobiernos de los Doce Años de Balaguer, entre 1966 y 1978.

El trabajo consistió en documentar casos, establecer contactos y llevar las denuncias dominicanas ante dirigentes políticos, instituciones y organizaciones internacionales. Esa labor ayudó a proyectar a Peña Gómez como uno de los principales representantes del movimiento democrático dominicano.

Fernández también conocía el funcionamiento de instituciones financieras internacionales y facilitaba el acceso a informaciones sobre programas de cooperación y créditos en condiciones favorables para República Dominicana.

Su participación en la transformación de Güibia

Aunque procuró mantenerse alejado de las funciones públicas, Fernández aceptó dirigir el proyecto de transformación de Güibia, en el Malecón de Santo Domingo, durante la administración municipal de Peña Gómez.

Según testimonios de sus allegados, asumió la iniciativa por una solicitud directa del entonces síndico del Distrito Nacional.

Fernández dirigió los trabajos con un sistema basado en la planificación y el seguimiento de los recursos. Al concluir, presentó informes escritos con los detalles administrativos y operativos del proyecto.

Esta labor constituye una de las pocas responsabilidades institucionales que aceptó, debido a que generalmente rechazaba nombramientos, remuneraciones o beneficios relacionados con su cercanía a dirigentes políticos.

Una fuente para comprender la política dominicana

Además de su trabajo con Bosch y Peña Gómez, Roberto Fernández fue considerado por quienes lo conocieron como una memoria privilegiada de la historia política dominicana y latinoamericana.

Su conocimiento comprendía los procesos electorales, las relaciones entre República Dominicana y Estados Unidos, los organismos financieros internacionales y las disputas políticas surgidas después de la dictadura de Trujillo.

Una de las pocas entrevistas extensas que concedió fue realizada por el historiador Bernardo Vega durante la preparación del libro "Cómo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el poder en 1966″.

Su testimonio permitió reconstruir acontecimientos y decisiones políticas en los que Fernández había participado o sobre los que conservaba documentos e informaciones.

Durante sus últimos años en Miami continuó recibiendo consultas de dirigentes, académicos, diplomáticos y amigos interesados en sus análisis sobre República Dominicana, Cuba, Estados Unidos y América Latina.

Un legado construido desde el anonimato

El legado de Roberto Fernández no se encuentra asociado a una candidatura, una posición gubernamental o una obra publicada con su nombre. Su aporte quedó en las investigaciones que ayudó a desarrollar, las relaciones internacionales que facilitó y las campañas democráticas en las que participó.

Sus allegados lo describieron como un hombre disciplinado, discreto y contrario a utilizar sus vínculos políticos para obtener beneficios personales.

Incluso durante los períodos en que el Partido Revolucionario Dominicano y sus principales dirigentes ocuparon posiciones de poder, Fernández evitó solicitar cargos, propiedades o compensaciones por sus servicios.

Su esposa, Diana Collazo, resumió esa convicción después de su fallecimiento: “Su lucha fue por el bien del pueblo y por principios”.

Durante las últimas décadas, Fernández conservó en Miami documentos y archivos relacionados con su participación en la política dominicana. También mantuvo comunicación frecuente con sus amigos en el país y siguió con atención el desarrollo de su democracia.

La misa de este martes procura recordar precisamente esa trayectoria: la de un hombre poco conocido por el público, pero cercano a dos de los principales líderes democráticos dominicanos y presente, desde un segundo plano, en varias de las luchas políticas e institucionales de la segunda mitad del siglo XX.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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