Una riña entre cinco internos del Centro Correccional y de Rehabilitación (CCR) Najayo 20, en San Cristóbal, dejó dos reclusos heridos la noche del jueves 23 de abril, en un nuevo episodio de violencia intramuros que vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de convivencia en uno de los penales más poblados del país.
El incidente: pelea en el tercer piso del módulo M1
Según informó la directora del CCR Najayo 20, Yadira de los Santos Valdez, el hecho ocurrió a las 8:20 de la noche en el módulo M1, tercer piso, donde cinco internos protagonizaron una pelea cuyas causas aún están siendo investigadas.
Los privados de libertad involucrados fueron identificados como Alexander Javier Ventura Castro, Carlos Manuel Flete, Delvin Yornanny Santana, Luis Junior Martínez Lorenzo y Robert Cedeño.
Dos heridos hospitalizados
De los cinco participantes, Delvin Yornanny Santana y Robert Cedeño resultaron lesionados y fueron trasladados a un centro hospitalario para recibir atención médica. La gravedad de sus heridas no fue especificada por las autoridades.
Los otros tres involucrados —Ventura Castro, Flete y Martínez Lorenzo— fueron reubicados y aislados temporalmente dentro del propio penal, como medida disciplinaria preventiva.
La versión institucional: "protocolo activado"
La directora De los Santos Valdez aseguró que el personal de seguridad actuó conforme al protocolo de convivencia y seguridad penitenciaria, y que el resto de los internos del edificio continuó su descanso con normalidad.
"Ante el hecho adoptamos las medidas precautorias y de control según el protocolo de convivencia y seguridad penitenciaria, reubicando y aislando temporalmente a los otros tres internos involucrados en el incidente", declaró la funcionaria.
La DGSPC indicó que la investigación sobre las causas del altercado sigue en curso, con el objetivo de establecer responsabilidades y aplicar las medidas disciplinarias correspondientes.
Un penal al límite
El incidente no ocurre en el vacío. El CCR Najayo Hombres —del que forma parte el módulo 20— tiene capacidad para 1,137 internos, pero en junio de 2025 albergaba a 2,376 personas privadas de libertad, más del doble de su capacidad instalada, según datos de Wikipedia citados por medios locales.
A ese hacinamiento se suman otros antecedentes preocupantes: entre julio de 2024 y junio de 2025, once reclusos se fugaron del mismo penal. En ese marco, el Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, denunció en 2025 el deterioro progresivo del Nuevo Modelo Penitenciario, advirtiendo que ha sido absorbido por las prácticas del viejo sistema carcelario y que el país enfrenta una crisis estructural por la falta de continuidad en las políticas públicas.
A nivel nacional, el panorama es igualmente crítico: al mes de marzo de 2026, los centros correccionales dominicanos albergaban 25,878 privados de libertad, de los cuales el 65.5% son preventivos —es decir, personas que aún no han sido condenadas—.
Una normalidad que no debería serlo
La riña de Najayo 20 es, en apariencia, un hecho menor: cinco hombres, una pelea, dos heridos, protocolo activado. Pero detrás de ese relato institucional aséptico se esconde una realidad que el sistema penitenciario dominicano arrastra hace décadas: el hacinamiento como caldo de cultivo para la violencia, la impunidad intramuros como norma y la rehabilitación como promesa incumplida.
Mientras la DGSPC investiga las "causas" de la riña, la pregunta más urgente sigue sin respuesta: ¿cuántos incidentes más hacen falta para que las autoridades reconozcan que el problema no es disciplinario, sino estructural?
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