Garantizar que los alimentos comercializados en los mercados municipales de República Dominicana sean seguros para el consumo representa un desafío para las autoridades sanitarias y los ayuntamientos, debido a las particularidades administrativas de estos establecimientos.

Así lo explicó Gaudy Suzaña, ingeniera química e investigadora, durante el encuentro "Sistemas alimentarios para un mejor mañana".

Suzaña indicó que, aunque el Ministerio de Salud Pública es el ente regulador en materia sanitaria, los mercados pertenecen a los ayuntamientos, cada uno con características particulares que inciden en su funcionamiento.

"Los mercados tienen una complejidad peculiar y es que aunque Salud Pública es el ente regulatorio, pertenecen a ayuntamientos y los ayuntamientos cada uno tiene su propia peculiaridad", expresó.

Asimismo, señaló que durante una visita reciente a un mercado observó que los alimentos estaban colocados sobre canastas y no directamente en el suelo, una práctica que relacionó con las mayores exigencias de los consumidores en cuanto a la calidad y las condiciones de higiene de los productos.

En ese sentido, sostuvo que la demanda de los consumidores puede impulsar cambios en la comercialización de los alimentos y en las condiciones en que se exhiben para la venta.

La investigadora explicó que la inocuidad alimentaria debe garantizarse desde la producción primaria hasta que los productos llegan a la mesa del consumidor. Para ello, consideró necesario gestionar y reducir los peligros químicos, biológicos y físicos durante las distintas etapas de la cadena alimentaria.

"Tenemos que llevar esa inocuidad, gestionar, reducir o minimizar los peligros químicos, biológicos y físicos desde la producción primaria hasta la mesa del consumidor", manifestó.

Además, destacó la importancia de mantener condiciones adecuadas durante el traslado y almacenamiento de los productos, especialmente aquellos que requieren cadena de frío para conservarse a temperaturas específicas.

Suzaña precisó que la inocuidad no constituye únicamente un elemento de competitividad comercial, sino una condición indispensable para que los alimentos puedan consumirse sin representar un riesgo para la salud.

"La inocuidad es lo mínimo que debe tener el alimento para que pueda ser consumido por los consumidores sin causar daño", afirmó.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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