La Fundación Amaury Germán Aristy y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) conmemoraron el 65 aniversario de la masacre de la calle Espaillat, ocurrida el 20 de octubre de 1961, cuando estudiantes y jóvenes de sectores populares resistieron durante unas seis horas la represión policial y militar en medio de las protestas contra los remanentes de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

El homenaje se celebró en la intersección de las calles Espaillat y Arzobispo Nouel, en Ciudad Nueva, Santo Domingo, donde los participantes depositaron una ofrenda floral frente a la tarja que recuerda a las víctimas de aquella jornada.

Los sobrevivientes llaman a preservar la memoria histórica

José «Chino» Bujosa Mieses, presidente de la Fundación Amaury Germán Aristy y sobreviviente de los acontecimientos, destacó la importancia de transmitir a las nuevas generaciones el significado de aquellas luchas por las libertades democráticas.

Bujosa Mieses exhortó a rescatar del olvido este episodio de la resistencia antitrujillista y reconoció la labor de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias y de la UASD en la preservación de la memoria histórica dominicana.

Durante la ceremonia también intervino Alfredo Riset, otro sobreviviente, quien relató los enfrentamientos y las circunstancias en que los manifestantes se enfrentaron a las fuerzas represivas.

La Rectoría de la UASD estuvo representada por una delegación de su Departamento de Historia y del área de Protocolo.

Las protestas comenzaron en la Universidad de Santo Domingo

Los antecedentes inmediatos de la masacre se remontan al 13 de octubre de 1961, cuando comenzaron las protestas estudiantiles en la entonces Universidad de Santo Domingo.

Las movilizaciones se intensificaron el día 17, cuando los estudiantes reclamaron la expulsión de profesores y funcionarios vinculados con el trujillismo.

Durante las manifestaciones fueron derribadas estatuas del dictador y destruidos retratos, bustos y otros símbolos del régimen. Las protestas se extendieron a los liceos secundarios y alcanzaron distintos sectores de la capital.

El gobierno presidido por Joaquín Balaguer ordenó el cierre de la universidad, una medida que contribuyó a intensificar las manifestaciones en las calles de Santo Domingo, particularmente en El Conde, la Zona Colonial y Ciudad Nueva.

La calle Espaillat se convirtió en un foco de resistencia

El 20 de octubre, los manifestantes levantaron barricadas y ocuparon las azoteas de viviendas de la calle Espaillat y vías cercanas. Los jóvenes proclamaron la zona como «Territorio Libre» y utilizaron piedras, palos y fragmentos de hierro para enfrentar las primeras incursiones policiales.

La resistencia provocó la intervención de contingentes militares que emplearon fusiles y ametralladoras contra los manifestantes. Otros grupos de jóvenes ocuparon las azoteas de las calles Arzobispo Nouel, Santomé y Padre Billini para continuar resistiendo.

Tras aproximadamente seis horas de enfrentamientos, las fuerzas policiales y militares lograron quebrar la resistencia. La jornada terminó con muertos, decenas de heridos y numerosos detenidos.

Las cifras de víctimas siguen siendo objeto de discrepancias

Los registros sobre el número de fallecidos durante la masacre presentan diferencias. Entre los nombres mencionados en testimonios y relaciones históricas figuran Tirso Roldán Vargas Almonte, José Ignacio Matos y José Cerda. Algunas versiones incluyen también a Rafael Curiel.

Mientras los informes oficiales reconocieron cuatro víctimas mortales, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio denunció que los muertos ascendían a diez y acusó a las autoridades de ocultar cadáveres para reducir la magnitud de la represión.

Los heridos recibieron atención en el Hospital Padre Billini y en clínicas privadas de las proximidades.

La diferencia entre las cifras atribuidas a las autoridades y las denunciadas por el movimiento revolucionario constituye uno de los aspectos que requieren atención documental para reconstruir con precisión el alcance de la violencia.

Balaguer respaldó la actuación policial

Dos días después de la masacre, el 22 de octubre de 1961, Balaguer dirigió un mensaje a la nación en el que felicitó públicamente a la Policía Nacional por su actuación durante los enfrentamientos.

Según la reseña histórica difundida por la Fundación Amaury Germán Aristy, esas declaraciones provocaron indignación y contribuyeron a alimentar nuevas protestas contra la permanencia de las estructuras heredadas de la dictadura.

La movilización estudiantil y popular de octubre formó parte del proceso de agitación política que precedió a la salida de los principales integrantes de la familia Trujillo del país, en noviembre de 1961.

Un episodio de la transición democrática dominicana

La conmemoración concluyó con un llamado a preservar el recuerdo de los jóvenes que enfrentaron la represión y de los residentes de Ciudad Nueva que, según los testimonios recogidos, ofrecieron refugio y apoyo a los manifestantes.

La Fundación Amaury Germán Aristy reiteró su compromiso con la difusión de las luchas históricas de la juventud dominicana contra la dictadura y en favor de las libertades públicas.

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