En vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa (que se conmemora este domingo 3 de mayo) la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lanzó una advertencia que no admite eufemismos: el hemisferio occidental atraviesa una etapa crítica para el ejercicio del periodismo, marcada por un deterioro sostenido que ya no se manifiesta en hechos aislados, sino en la normalización de la hostilidad contra la prensa.
Las conclusiones presentadas durante la Reunión de Medio Año 2026 de la SIP, celebrada de forma virtual desde Miami, convergieron en un diagnóstico compartido por el presidente de la organización, Pierre Manigault; la presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Martha Ramos; y el primer vicepresidente Carlos Jornet: informar en las Américas implica, cada vez más, asumir riesgos extraordinarios.
Un ecosistema hostil que se diversifica
La violencia contra periodistas no solo persiste: se transforma. A los asesinatos, amenazas y agresiones físicas se suman mecanismos más sofisticados y, en muchos casos, igual de eficaces para silenciar voces críticas: campañas de estigmatización, acoso judicial, uso arbitrario de la legislación penal y presiones económicas que asfixian la sostenibilidad de los medios independientes.
La SIP identificó un patrón extendido en gobiernos de distintos signos ideológicos: desacreditar a los medios independientes, erosionar la confianza pública en el periodismo y concentrar el control sobre la información. El resultado es un progresivo cierre del espacio cívico donde la crítica se castiga y la transparencia se convierte en excepción.
Uno de los aspectos más inquietantes señalados por el organismo es precisamente esa "normalización" de la agresión. Lo que antes generaba condena generalizada hoy, en demasiadas ocasiones, pasa inadvertido o es minimizado. Este cambio cultural erosiona las bases mismas de la convivencia democrática.
Estados Unidos, un punto de inflexión
Por primera vez en su historia reciente, Estados Unidos enfrenta presiones sistémicas sobre la libertad de prensa que reflejan patrones históricamente observados en otras partes del continente. La escalada de la retórica hostil, el uso de herramientas legales y regulatorias, las restricciones de acceso y el aumento de incidentes de violencia contra periodistas marcan, según la SIP, un punto de inflexión que no puede ser ignorado.
"Cuando la libertad de prensa se debilita en Estados Unidos, se envía una señal que puede ser interpretada por otros gobiernos como una validación para replicar prácticas restrictivas", advirtió Manigault. Pero también, señaló, abre una oportunidad: la experiencia y resiliencia acumulada por periodistas en América Latina puede hoy servir como referencia y guía para una mayor cooperación regional.
La impunidad, el desafío más urgente
Si hay un problema que la SIP identificó como prioritario, es la impunidad. La gran mayoría de los crímenes contra periodistas en las Américas permanece sin resolución, una falla estructural que debilita el Estado de derecho y pone en riesgo la libertad de expresión en toda la región.
Ante esto, la organización anunció que intensificará sus esfuerzos mediante mecanismos de investigación, acompañamiento legal y visibilización internacional de casos emblemáticos. "La impunidad no es inevitable: es el resultado de la inacción", subrayó el organismo en sus conclusiones.
La SIP también aprobó un conjunto de resoluciones que serán remitidas a autoridades y organismos internacionales del hemisferio, entre las que se destacan el rechazo a las restricciones al acceso a la información pública y la condena a los asesinatos de periodistas en la región.
República Dominicana: estabilidad relativa con señales de alerta
En ese contexto hemisférico, República Dominicana presenta un panorama relativamente favorable, aunque con tensiones que merecen atención. El informe de la SIP correspondiente al período octubre 2025-abril 2026 registró un clima estable para la libertad de prensa, sin evidencias de censura directa ni regulaciones coercitivas. El país mantiene una puntuación de 82.17 en el Índice de Chapultepec, una de las más altas del continente.
Sin embargo, el mismo informe documentó episodios de agresiones físicas y verbales contra periodistas, y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) advirtió en abril que el ejercicio del periodismo en el país enfrenta "vestigios de intimidación" que persisten en distintas formas.
El acoso judicial, una amenaza creciente
Una de las tendencias más preocupantes en el país es el uso de los tribunales como herramienta de presión. En semanas recientes, el CDP en Barahona denunció un intento de sometimiento judicial contra la periodista Vianny Mercedes Ferreras Matos, presuntamente impulsado por una funcionaria municipal. El exsecretario general del gremio en esa provincia, Benny Rodríguez, calificó la acción como "un mensaje de amedrentamiento que busca silenciar voces críticas".
Este caso no es aislado. En las últimas semanas se ha intensificado el debate sobre demandas y amenazas de demandas dirigidas a periodistas independientes, en lo que analistas describen como un uso estratégico del sistema judicial para inhibir la cobertura crítica.
Un llamado colectivo
La SIP convocó, en este Día Mundial de la Libertad de Prensa, a renovar el compromiso con los principios fundamentales del periodismo libre. El desafío, subrayó el organismo, no recae únicamente en los medios o en los periodistas, sino en toda la sociedad.
"Cuando se debilita la libertad de prensa, lo que está en juego no es solo el derecho a informar, sino el derecho de todos a estar informados", concluyeron las autoridades de la SIP.
La Conferencia Mundial del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2026, bajo el lema "Forjar un futuro de paz", se celebrará los días 4 y 5 de mayo en Lusaka, Zambia, organizada por la UNESCO y el Gobierno zambiano.
¿Qué es el Día Mundial de la Libertad de Prensa?
El 3 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La fecha coincide con el aniversario de la Declaración de Windhoek (1991), adoptada durante un encuentro de periodistas africanos promovido por la UNESCO, que estableció los principios fundamentales de la libertad de prensa. En 2021, la Declaración de Windhoek +30 actualizó ese marco ante los desafíos de la transformación digital y el poder creciente de las grandes plataformas tecnológicas.
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