La pasada semana dejó en evidencia las debilidades, retrasos y cuestionamientos que rodean varios de los principales procesos judiciales del país, donde aplazamientos, recursos legales y choques entre el Ministerio Público y las defensas marcaron el ritmo de la justicia dominicana.
Caso Calamar
En el caso Calamar, la defensa del exministro de Hacienda, Donald Guerrero Ortiz, insistió en que la acusación carece de sustento probatorio, señalando que el Ministerio Público no ha logrado responder puntos clave sobre el supuesto entramado ni la legalidad del patrimonio del imputado. Según sus abogados, el silencio del órgano acusador refuerza la solidez de su estrategia.
Caso Camaleón
Mientras tanto, en el caso Camaleón, el proceso volvió a tropezar con un nuevo aplazamiento debido a la ausencia de uno de los imputados por motivos de salud, una situación que, aunque validada por el tribunal, reaviva las críticas sobre la dilación de los procesos.
Operación Lobo
En ese mismo escenario judicial, otra decisión generó controversia al mantenerse el arresto domiciliario contra un implicado en la operación Lobo, pese a que otros coimputados han recibido medidas menos severas, lo que la defensa considera una violación al principio de igualdad.
Caso Coral
El caso Coral tampoco escapa a los cuestionamientos. Durante la audiencia, la defensa de una oficial policial solicitó su absolución, alegando que fue incluida en el expediente por vínculos personales y no por pruebas concretas. La acusación, según los abogados, presenta inconsistencias y criterios desiguales en la persecución penal.
Caso Medusa
A esto se suma el caso Medusa, cuyo juicio volvió a ser aplazado, esta vez por razones médicas de uno de los acusados, prolongando aún más un proceso que ya arrastra múltiples retrasos.
Caso Pumarol
En contraste, el caso Pumarol tomó un giro definitivo con un auto de no lugar, tras determinarse que el imputado no era penalmente responsable debido a un cuadro psicótico al momento de los hechos. Sin embargo, la decisión ha generado un nuevo frente de debate, luego de que representantes de la familia de la víctima anunciaran que apelarán el fallo por considerar que presenta contradicciones.
Caso Jet Set
Por su parte, en el caso Jet Set, querellantes valoraron como tardía, aunque correcta, la decisión de incluir a nuevos actores en el proceso, insistiendo en que la justicia no debe seguir postergándose mientras las familias continúan cargando con el dolor. La próxima audiencia, que incluye a la madre de los hermanos Espaillat, será el próximo seis de abril.
Este panorama refleja un sistema judicial bajo presión, donde las decisiones generan más preguntas que respuestas y donde la percepción de lentitud y desigualdad sigue alimentando el debate público sobre la efectividad de la justicia en la República Dominicana.
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