El Poder Ejecutivo presentó el proyecto del Monorriel de Santo Domingo, un sistema de transporte masivo diseñado para conectar el Distrito Nacional con Santo Domingo Este en 18 minutos, apoyado en un acuerdo de cooperación técnica y financiera con el gobierno de Francia.
La obra contará con el respaldo del Tesoro Francés, que cubrirá el 85 % de la inversión, mientras que la multinacional SYSTRA ha entregado los estudios de factibilidad que proyectan una capacidad de movilización de 30,000 pasajeros por hora.
El anuncio oficial ha generado un debate sobre la ética en la comunicación pública, debido al uso de videos generados mediante inteligencia artificial que insertan infraestructura virtual sobre entornos reales sin una advertencia explícita de “simulación”, lo que podría distorsionar la percepción ciudadana sobre el avance real de los proyectos estatales.
Aunque el uso de renders digitales es estándar, la integración hiperrealista mediante IA plantea riesgos de desinformación visual, al crear expectativas inmediatas sobre obras que apenas inician su fase de licitación, vulnerando potencialmente el derecho a una información veraz estipulado en la Ley 200-04.
Línea 2C del Metro y Monorriel de Saniago
Este despliegue tecnológico contrasta con la realidad de la Línea 2C del Metro hacia Los Alcarrizos, puesta en marcha en febrero de 2022 con la promesa de completarse en 24 meses, y que a la fecha de hoy, 30 de enero de 2026, acumula casi dos años de retraso respecto al cronograma original.
El director de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), Jhael Isa aseguró que la inauguración sería “antes de terminar febrero" de este año.
Paralelamente, en la región norte, sectores productivos de Santiago han formalizado quejas esta semana por la posposición de las pruebas del Monorriel de esa ciudad hasta marzo de 2026, contradiciendo los cronogramas que prometían una entrega operativa previa primero para diciembre del 2025 y posteriormente para marzo.
Además, reportaron una caída drástica en sus ventas y "desesperación" ante los cierres viales prolongados, exigiendo a las autoridades acelerar los trabajos civiles que mantienen estrangulada la economía de los negocios circundantes.
La acumulación de estos retrasos en Santiago y Santo Domingo Oeste plantea interrogantes sobre la capacidad logística simultánea del gobierno para iniciar una tercera megaobra ferroviaria sin haber cerrado los ciclos constructivos de las dos anteriores.
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