La ciencia dominicana tiene nombre y apellido institucional. Así lo revela el Informe Cienciométrico de la República Dominicana, un estudio que analiza 22 años de producción científica nacional, más de 4,000 publicaciones y el desempeño de 150 instituciones. El trabajo, dirigido por Martha Báez, directora de Investigación de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y financiado por el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt), será presentado este miércoles a las 10:30 de la mañana en el auditorio de la PUCMM.

Uno de sus hallazgos más llamativos: el 40% de la masa crítica de investigadores del país está concentrada en apenas tres instituciones: la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la PUCMM y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

De 36 a 545 investigadores en dos décadas

El crecimiento ha sido notable. En 2003, solo 36 autores con afiliación dominicana publicaban en revistas indexadas internacionalmente. Para 2024, esa cifra llegó a 545, una expansión que el informe atribuye, en parte, a instrumentos de política pública como Fondocyt —creado en 2005— y la Carrera Nacional de Investigadores, abierta formalmente en 2018.

"Las instituciones no son el telón de fondo del desempeño científico, son el espacio donde ese desempeño se organiza, se acumula y adquiere dirección", señala el documento en uno de sus pasajes más contundentes.

Las universidades lideran, pero la salud impacta más

El informe identifica una paradoja estructural del sistema científico dominicano: las universidades concentran el mayor volumen de publicaciones, pero el sector salud —hospitales, institutos especializados y redes de investigación biomédica— registra consistentemente los niveles más altos de impacto relativo.

En el período 2020–2024, instituciones como el Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral, el Ministerio de Salud Pública y el Centro de Diagnóstico y Medicina Avanzada (Cedimat) aparecen en el cuadrante de bajo volumen y alto impacto, con niveles de citación significativamente superiores al promedio mundial.

En contraste, las universidades de mayor producción —UASD y PUCMM— mantienen un impacto normalizado cercano al promedio global, lo que indica que el liderazgo en cantidad de publicaciones no se traduce automáticamente en mayor influencia científica internacional.

El desafío del liderazgo propio

Detrás de los números hay una advertencia. El informe señala que una parte importante de la visibilidad científica dominicana se construye dentro de redes de investigación coordinadas desde el exterior. Más del 80% de los documentos de las principales instituciones involucran colaboración internacional, y los niveles de liderazgo —medidos por la autoría de correspondencia— tienden a ser más bajos precisamente en las instituciones de mayor impacto.

En otras palabras: la ciencia dominicana ha aprendido a participar con eficacia en la frontera del conocimiento global, pero aún enfrenta limitaciones para conducirla desde sus propias instituciones.

"El sistema creció apoyándose en la colaboración internacional como vía de inserción, lo que fue una estrategia eficaz para ganar visibilidad, pero que tendió a situar a las instituciones dominicanas en roles contributivos dentro de redes coordinadas externamente", apunta el documento.

Tres universidades, tres perfiles distintos

El informe también detalla los perfiles disciplinares de las principales instituciones. La UASD muestra una estructura amplia y diversificada, con fortaleza en medicina y ciencias sociales, aunque con impacto heterogéneo entre áreas. La PUCMM combina presencia en medicina, psicología e ingeniería con niveles de calidad científica sostenidos en múltiples frentes. El INTEC, fiel a su vocación tecnológica, concentra su producción en ingeniería, ciencias de la computación y medio ambiente.

Instituciones más especializadas, como la UNPHU y Cedimat, logran mayor consistencia entre volumen e impacto en sus áreas principales, especialmente en el campo biomédico.

Una nueva etapa para la política científica

El informe concluye que el país ha superado la etapa de construir masa crítica y enfrenta ahora un desafío de mayor complejidad: diversificar la base institucional, fortalecer el liderazgo científico propio y reducir las asimetrías entre instituciones.

"La consolidación del sistema dependerá, en última instancia, de la capacidad del país para convertir su crecimiento institucional en una plataforma más equilibrada de excelencia, liderazgo y proyección autónoma", sostiene el documento.

El informe completo, que recoge datos de Scopus procesados por el SCImago Research Group, estará disponible a partir de su presentación oficial este miércoles en la PUCMM.

EN ESTA NOTA

Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

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