El sistema cayó. Y con él, la credibilidad de uno de los procesos más sensibles del sistema educativo dominicano. El lunes 20 de abril, miles de maestros se sentaron frente a sus pantallas para rendir la quinta etapa de la Evaluación de Desempeño Docente (EDD) —el Ejercicio de Rendimiento Profesional— y se encontraron con un sistema que no respondía, tiempos de espera incompatibles con el desarrollo de la prueba y, en algunos centros educativos, la imposibilidad de iniciar. El Ministerio de Educación (Minerd) tuvo que suspender la jornada y reprogramarla. Ahora, Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) pide que no se normalice lo ocurrido.
Una falla técnica con consecuencias humanas
Lo que el Minerd describió como un "inconveniente operativo" tuvo un rostro concreto: docentes que llegaron a sus centros a las 8:00 de la mañana y no pudieron iniciar la prueba. Otros que lograron entrar al sistema pero se quedaron sin tiempo para completar las preguntas. Algunos que terminaron la evaluación en condiciones de conectividad radicalmente distintas a las de sus colegas en zonas urbanas.
Para EDUCA, eso no es un problema técnico. Es un problema de equidad.
"Cuando una evaluación nacional presenta interrupciones, cierres inesperados del sistema, dificultades de acceso o tiempos de respuesta incompatibles con el desarrollo normal de la prueba, no se trata únicamente de un inconveniente operativo, sino de una situación que puede afectar las condiciones de igualdad entre los participantes y deteriorar la credibilidad de los resultados", señaló la organización en un comunicado.
La EDD no es una evaluación cualquiera. Sus resultados están directamente vinculados a la progresión en la carrera docente y a incentivos económicos, incluyendo bonificaciones atadas al Día del Maestro y la Maestra. Que el proceso haya colapsado en su quinta etapa —cuando ya miles de maestros habían completado fases previas— introduce una variable de incertidumbre que afecta la confianza en todo el proceso acumulado.
En este sentido, Yahaira Sosa Machado, directora ejecutiva de EDUCA, lo planteó con precisión:
"La evaluación del desempeño docente debe ser un instrumento confiable para fortalecer la calidad educativa, no una fuente adicional de incertidumbre. Si las condiciones tecnológicas, logísticas y de conectividad no están garantizadas de manera homogénea, el proceso corre el riesgo de perder legitimidad ante quienes participan en él y ante la sociedad".
Reprogramación confirmada, garantías pendientes
El martes 22 de abril, la Comisión Nacional Rectora de la EDD —integrada por el Minerd, la ADP y la Asociación Nacional de Profesionales y Técnicos de la Educación (Anproted)— ratificó por consenso la reprogramación de la quinta etapa y confirmó el inicio de la sexta fase, correspondiente a la observación de clases en el aula.
EDUCA valoró que las autoridades hayan actuado, pero advirtió que la reprogramación no es suficiente si no va acompañada de tres compromisos concretos: comunicar con claridad los correctivos técnicos aplicados, ofrecer garantías específicas a los docentes que ya rindieron la prueba en condiciones adversas, y establecer mecanismos verificables para que la nueva jornada no reproduzca las mismas fallas.
El fondo del problema: ¿estaba el sistema listo?
La pregunta que subyace a todo este episodio es incómoda para el Minerd: si el 10 de abril el ministerio reportaba un 77% de avance en la fase preparatoria de la quinta etapa y declaraba que "todo estaba listo", ¿cómo es posible que el sistema colapsara el primer día de aplicación masiva?
La respuesta que emerge de las fuentes consultadas apunta a la ausencia de una prueba de estrés —un protocolo estándar en cualquier plataforma que deba soportar miles de conexiones simultáneas— y a la subestimación de las brechas de conectividad que persisten en el territorio nacional.
Sosa Machado lo resumió en términos de política educativa: "La transformación educativa que necesita el país exige procesos de evaluación técnicamente robustos y centrados en el desarrollo profesional. El mayor anhelo debe ser superar enfoques anteriores y avanzar hacia una medición más justa, más útil y verdaderamente orientada a acompañar, formar y mejorar la práctica docente".
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