El caso de Ana Josefa García Cuello, acusada de quitarle la vida a su hija de seis años en un hecho ocurrido en Santo Domingo Este, continúa generando consternación y debate público, especialmente por el rumbo que ha tomado su proceso judicial frente a otros expedientes recientes con elementos similares.
García Cuello, médica y miembro del Ejército de República Dominicana, permanece bajo prisión preventiva por 12 meses en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Mujeres, mientras avanza un proceso en el que la defensa ha alegado que padece esquizofrenia paranoide desde hace años. El Ministerio Público mantiene la acusación por homicidio, en un expediente marcado por la gravedad de los hechos y el impacto social del crimen.
Según las investigaciones, la mujer admitió haber cometido el hecho, alegando que actuó bajo un supuesto mandato divino, lo que ha sido utilizado por sus abogados como argumento para solicitar que sea declarada inimputable, es decir, que no pueda ser penalmente responsable por una condición mental que le habría impedido comprender la ilegalidad de sus actos.
El contraste con el caso de Jean Andrés Pumarol
El debate público se ha intensificado tras la reciente decisión judicial en el caso de Jean Andrés Pumarol, quien fue declarado inimputable por un tribunal dominicano luego de que se estableciera que padecía una condición de salud mental que anulaba su capacidad de comprender sus acciones.
El abogado Miguel Valerio, representante de la familia de la fallecida Ivonne Handal Abugabir, cuestionó la decisión del tribunal, señalando contradicciones en la valoración de las pruebas y criticando el traslado de Pumarol a un centro psiquiátrico fuera del sistema penitenciario. A su juicio, la conducta no podía considerarse justificada bajo la legislación penal, y consideró que la decisión judicial había sido apresurada.
En contraste, el jurista Carlos Salcedo defendió la decisión, indicando que era jurídicamente correcta siempre que los informes psiquiátricos sean concluyentes sobre la inimputabilidad. Salcedo explicó que la figura de inimputabilidad no implica impunidad, y que en estos casos el derecho prevé medidas de seguridad como el internamiento en un centro psiquiátrico, tanto para garantizar tratamiento adecuado al individuo como protección a la sociedad. Asimismo, advirtió que la indignación social no debe influir en decisiones judiciales ajustadas a la ley.
Contexto jurídico
Un análisis jurídico realizado en septiembre de 2025 por Acento, sobre “Inimputabilidad y drogodependencia: reto judicial de los trastornos mentales”, explica que cada caso se evalúa de manera individual en función de peritajes psiquiátricos, circunstancias del hecho y etapas procesales.
La percepción pública de desigualdad puede afectar la confianza en el sistema de justicia, especialmente cuando decisiones como las de Pumarol y García Cuello generan comparaciones entre casos similares.
En el centro del debate está la misma interrogante: si los acusados tenían o no la capacidad de entender la gravedad de sus actos al momento de cometerlos. La respuesta a esa pregunta, sustentada en evaluaciones médicas y decisiones judiciales, es la que definirá si una persona enfrenta una condena o recibe tratamiento bajo un régimen especial de salud mental.
Mientras tanto, el caso de García Cuello sigue abierto, y su desenlace podría reavivar aún más una discusión que ya trasciende los tribunales y se instala en la opinión pública.








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