El director de la Oficina Nacional de Defensa Pública, Rodolfo Valentín Santos, exhortó a los 73 nuevos defensores públicos graduados por la Escuela Nacional de la Judicatura a ejercer sus funciones con ética, humanidad y un firme compromiso con la dignidad de las personas que representan.
Durante su discurso, Valentín Santos enfatizó que cada usuario merece un trato respetuoso, independientemente del delito que se le impute.
"La persona que defendemos puede haber cometido el peor error de su vida, pero sigue siendo una persona, sigue siendo un hombre, sigue siendo familia, sigue teniendo una historia. Si nosotros no le damos trato digno, yo pregunto, ¿Quién lo dará?", expresó.
El funcionario sostuvo que el respeto a la dignidad "no es negociable" y debe reflejarse desde el primer contacto entre el defensor y el ciudadano hasta la conclusión del proceso judicial.
Asimismo, recordó que la labor del defensor público va más allá de litigar todos los casos y destacó la importancia de utilizar mecanismos alternativos de solución de conflictos cuando estos representen un beneficio para el usuario.
"Un buen defensor también sabe cuándo no litigar. Las medidas alternas, la solución de conflictos y los acuerdos son actos de inteligencia y de humanidad. A veces la mejor defensa es evitar al usuario tres años en un proceso", manifestó.
Valentín Santos precisó que alcanzar acuerdos no significa renunciar a la defensa de los derechos del representado, sino actuar con responsabilidad y dentro del marco de la verdad procesal.
Al dirigirse a los nuevos defensores, señaló que la verdadera prueba de su formación comenzará en el ejercicio diario de sus funciones en los tribunales.
"Hoy egresan de la Escuela Nacional de la Judicatura 73 defensores públicos. Pero su verdadera graduación es la que empieza mañana a las 8:00 de la mañana en el Palacio de Justicia", afirmó.
Como mensaje final, pidió a los graduandos desempeñar su labor con apego a la Constitución, la ética y la convicción de que toda persona tiene derecho a una defensa efectiva.
"Lleven con ustedes tres cosas: la Constitución debajo del brazo, la ética en el pecho y la convicción de que cada persona que se siente frente a ustedes merece una defensa digna y efectiva, aunque el mundo diga lo contrario", concluyó.
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