La temporada ciclónica 2026 arrancó este lunes 1 de junio con una advertencia que los especialistas repiten cada año, pero que sigue siendo ignorada con frecuencia: los números del pronóstico no miden el dolor y esta vez, aunque los pronósticos internacionales apuntan a una temporada por debajo de lo normal, expertos advierten que un solo fenómeno puede ser devastador para el país.
Por lo mismo, la Cruz Roja Dominicana (CRD), junto a la Defensa Civil, el Indomet y el INDHRI, presentó hoy sus planes de contingencia en un acto que dejó mensajes técnicos de peso sobre la vulnerabilidad real del territorio dominicano frente a los ciclones.
Una temporada "moderada" que no garantiza tranquilidad
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyecta para la cuenca atlántica entre 8 y 14 tormentas con nombre durante este período, de las cuales entre 3 y 6 podrían alcanzar categoría de huracán, y entre 1 y 3 podrían convertirse en huracanes mayores —categorías 3, 4 o 5—.
La Universidad de Colorado, por su parte, estima 13 sistemas nombrados y 6 huracanes, cifras ligeramente por debajo de los promedios históricos.
La presencia del fenómeno de El Niño es el principal factor que explica esa moderación. Según el meteorólogo del Indomet Saddam Fonfrias, los vientos cortantes en altura que genera ese fenómeno dificultan la formación y el fortalecimiento de los ciclones en el Atlántico.
Sin embargo, Fonfrias fue enfático en su advertencia: "Una temporada menos activa no significa necesariamente que pueda ser de bajo impacto para la República Dominicana".
La razón es estructural. El calentamiento persistente del mar Caribe y las anomalías térmicas en la región constituyen factores de riesgo que se intensifican durante el pico de la temporada, comprendido entre agosto y octubre.
Un solo sistema que tome la trayectoria equivocada puede superar en consecuencias a una temporada entera de actividad moderada.
El plan de la Cruz Roja: prevención antes que reacción
Blaurio Alcántara, director general de la CRD, subrayó que el plan institucional para 2026 pone el acento en la prevención y en mantener a las comunidades informadas antes de que ocurra cualquier eventualidad.
La entidad dispone de más de 10 mil voluntarios distribuidos en 156 filiales a lo largo del país, además de recursos técnicos y logísticos para la atención de emergencias.
El riesgo no está solo en el viento
Altagracia Capellán, de la Dirección de Gestión de Riesgos de la CRD, aportó quizás el argumento más contundente de la jornada: el verdadero peligro no reside en cuántas tormentas se formen, sino en qué tan expuestas y vulnerables están las comunidades que podrían recibir su impacto.
"El análisis de riesgo no se fundamenta únicamente en la cantidad de tormentas pronosticada, sino en la capacidad de impacto que pueda generar cualquier sistema sobre comunidades vulnerables, infraestructura crítica, servicios esenciales y en la vida misma de la población", señaló Capellán, al tiempo que confirmó que la institución diseñó un plan para responder "con coherencia, prontitud y propiedad" ante cualquier contingencia.
Esa perspectiva coincide con lo que advierten los expertos desde hace años: las inundaciones urbanas, las crecidas repentinas de ríos y cañadas, los deslizamientos de tierra y la vulnerabilidad social acumulada en barrios marginales son, con frecuencia, más letales que el viento del huracán en sí.
Defensa Civil e INDHRI: institucionalidad y presas bajo control
Juan Salas, director de la Defensa Civil, destacó los avances regulatorios e institucionales de los últimos años, que han fortalecido la capacidad de respuesta del sistema nacional de emergencias.
La institución cuenta con 2 mil 742 albergues distribuidos a nivel nacional y más de 15 mil voluntarios listos para actuar, según confirmó este lunes en una reunión paralela con los 32 directores provinciales de la entidad..
El ingeniero Fulvio Ureña, representante del INDHRI, puso el foco en el manejo de las presas como una práctica cotidiana que ha demostrado ser clave para la seguridad de las comunidades aledañas a esos reservorios.
El control técnico permanente de esas infraestructuras, sostuvo, es uno de los factores que más ha contribuido a reducir el impacto de las lluvias intensas en los últimos años.
Para más contexto en Acento.com.do:
- Temporada ciclónica en República Dominicana: historial de impactos
- Gestión de riesgos y vulnerabilidad comunitaria en RD
- El Niño y su efecto en el Caribe
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