Decenas de ciudadanos se congregaron la tarde-noche del jueves 30 de abril frente al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva para participar en la "Vigilia de Luz y Esperanza", convocada por el movimiento Justicia Jet Set en honor a las 236 personas fallecidas en el colapso de la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025. La lluvia intentó detenerlos, pero no pudo.
La lluvia no los movió
La actividad, prevista para iniciar a las 7:00 de la noche con un encendido simbólico de velas, fue momentáneamente interrumpida por las lluvias que afectaron la zona. Lejos de dispersarse, los asistentes se resguardaron bajo paraguas y esperaron que mejoraran las condiciones climáticas.
El ambiente, marcado por la solidaridad y el recogimiento, reflejó desde el primer momento la determinación de quienes exigen justicia. Algunos participantes afirmaron que la lluvia no fue un obstáculo, sino una señal de fortaleza. “Continuamos firmes”, expresaron, mientras aguardaban la reanudación de la actividad con la expectativa de que el proceso judicial avance sin nuevos retrasos.
"No son números, son historias"
Con un mensaje cargado de fe, memoria y esperanza, se dio inicio formal a la vigilia. Durante la oración de bienvenida se evocó a cada una de las 236 vidas perdidas, elevando plegarias por su descanso eterno y por el consuelo de sus familias. El llamado fue a permanecer firmes, sin odio, pero con determinación en la verdad.
Fue Deyanira Sosa quien abrió los discursos con un mensaje que sacudió a los presentes. “La presencia de ustedes no es casual, es el reflejo del impacto imborrable de las 236 vidas perdidas”, afirmó. Subrayó que no se trata de números, sino de historias, familias y sueños, y que el dolor compartido se transformó en propósito.
“Manténganse unidos, firmes y sin rendirse”, pidió, definiendo la vigilia como “una declaración de dignidad, fe y compromiso hasta que se haga justicia”.
Una voz que quebró el silencio
En medio del ambiente de recogimiento, la joven Manuela Valenzuela entonó la canción "Siempre has estado aquí", generando un momento de profunda conexión espiritual. Los asistentes la escucharon en silencio, con velas encendidas y visiblemente emocionados.
Luego llegaron los testimonios. Una joven describió la pérdida de su hermano como “la noticia más desgarradora” de su vida, y relató cómo la tragedia afectó a toda su familia, incluyendo a un niño que quedó sin su padre. Entre pausas y evidente emoción, fue enfática: “Este caso debe ser tratado como un homicidio voluntario y no de otra manera”. Sus palabras fueron recibidas con aplausos.
Wellington Tejeda, padre de la doctora Melissa Tejeda, una de las víctimas, denunció que el hecho fue consecuencia de un descuido prolongado y una grave irresponsabilidad en el mantenimiento del lugar, con posibles fallas estructurales que ponían en riesgo a los asistentes.
“La familia y la sociedad permaneceremos unidos hasta lograr que los responsables enfrenten la justicia”, aseguró, al tiempo que sostuvo que este caso debe marcar un precedente en el país.
Los familiares también señalaron que, pese al dolor, no sienten rencor ni odio, sino indignación ante lo que consideran una falta de empatía por parte del principal señalado, a quien acusan de no haber pedido perdón y de actuar amparado en su poder económico y político.
El conteo que lo dijo todo
Uno de los momentos más impactantes de la noche fue el conteo simbólico. Familiares y asistentes contaron en voz alta, al unísono, del uno al 236, en homenaje a cada persona fallecida.
El ejercicio, cargado de fuerza colectiva, buscó recordar que detrás de cada cifra hay una vida, una historia y una familia afectada.
Los presentes también destacaron la importancia del testimonio de Gregory, a quien consideran una pieza clave del proceso judicial por su rol como víctima y testigo, señalando que su declaración ha sido determinante para el desarrollo del caso.
Un juicio que avanza entre dilaciones
La vigilia se celebró en un momento de alta tensión judicial. El juicio preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del local, fue aplazado y reprogramado para el viernes 1 de mayo, ante el Primer Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, a cargo del magistrado Raymundo Mejía.
El proceso ha estado marcado por sucesivos recesos. El Ministerio Público presentó en abril una acusación formal de 156 páginas en la que solicita la apertura a juicio contra los imputados y el mantenimiento de las medidas de coerción.
La audiencia también debió trasladarse al Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional por falta de espacio en la sala original, lo que generó tensiones logísticas adicionales.
Más allá de la vigilia, el movimiento Justicia Jet Set remitió ese mismo jueves una comunicación al magistrado Mejía en la que exigió igualdad de trato entre querellantes e imputados. Entre sus solicitudes figuró que los hermanos Espaillat ingresaran al Palacio de Justicia por la puerta frontal —como cualquier ciudadano— y que no se permitiera el acceso de seguridad privada a la sala de audiencias.
La tragedia que marcó al país
El colapso del techo de la discoteca Jet Set, ocurrido la madrugada del 8 de abril de 2025 durante una actividad masiva, dejó 236 personas fallecidas y más de 100 heridas, convirtiéndose en una de las tragedias más devastadoras de la historia reciente de República Dominicana.
Desde entonces, familiares de víctimas y organizaciones civiles han mantenido una presión constante sobre el sistema judicial para que el caso avance sin dilaciones.
La vigilia de este jueves, a casi un año del hecho, fue la expresión más reciente de esa exigencia colectiva: que ninguna lluvia, ni meteorológica ni judicial, apague la memoria de los que ya no están.
Compartir esta nota