Lo que durante meses fue interpretado como una broma, una estrategia de promoción o un simple “relajo” en las redes sociales comienza a convertirse en un proyecto con pretensiones formales. Santiago Matías, conocido como Alofoke, anunció que iniciará el proceso para crear su propio partido político y participar en las elecciones de 2028.

El empresario de la comunicación descartó aceptar una candidatura presidencial por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y aseguró que también recibió propuestas de más de 15 organizaciones políticas.

Matías explicó que busca construir una organización con ideas, principios y una visión propia. También adelantó que recorrerá el país para reunir las firmas exigidas por la Junta Central Electoral (JCE) y que documentará el proceso a través de sus plataformas digitales.

El anuncio marca una diferencia importante respecto de sus declaraciones anteriores. Ya no se trata únicamente de expresar interés en la Presidencia, sino de intentar crear la estructura electoral que necesitaría para presentar candidaturas.

Crear un partido no consiste únicamente en reunir firmas

La formación de una organización política está regulada por la Ley 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos. El reconocimiento no se produce con el anuncio público de su creación, sino mediante una decisión formal de la JCE, luego de comprobar el cumplimiento de los requisitos legales.

Alofoke va en serio: ¿qué necesita para crear su partido y qué posibilidades tiene de llegar a la Presidencia?

Entre los documentos que debe presentar una organización en formación figuran una exposición de sus principios, propósitos y lineamientos, los estatutos que regularán su funcionamiento interno y la nómina de sus organismos provisionales de dirección.

También debe definir su nombre, lema, colores y símbolo, elementos que no pueden generar confusión con organizaciones ya reconocidas ni reproducir los emblemas nacionales.

La ley exige, además, una declaración jurada que demuestre el respaldo de ciudadanos equivalente a por lo menos el 2 % de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones presidenciales.

En los comicios de 2024 fueron contabilizados 4,365,147 votos válidos en el nivel presidencial. Tomando esa cifra como referencia, el nuevo proyecto necesitaría al menos 87,303 firmas válidas, acompañadas de los datos de identificación correspondientes.

No basta, sin embargo, con presentar esa cantidad de nombres. La JCE debe verificar que las personas existen, que sus datos son correctos, que están inscritas en el padrón y que respaldaron legítimamente la solicitud.

La organización también tendrá que establecer una sede, constituir organismos provisionales en las demarcaciones exigidas y demostrar que posee una estructura política funcional, no solamente una comunidad digital.

Alofoke tiene poco tiempo para formalizar su organización

La solicitud de reconocimiento debe ser presentada con por lo menos 12 meses de anticipación a las próximas elecciones. Debido a que los comicios municipales están programados para el 20 de febrero de 2028, el expediente tendría que ser depositado a más tardar el 20 de febrero de 2027. Esto deja a Santiago Matías y a su equipo un período aproximado de siete meses para completar el proceso inicial.

La experiencia reciente demuestra que conseguir el reconocimiento no es un trámite automático. Antes de las elecciones de 2024, la JCE recibió más de un centenar de solicitudes y rechazó la mayoría por incumplimientos legales, inconsistencias documentales o falta de estructuras verificables.

Aun si el partido de Matías consigue el reconocimiento, deberá atravesar una segunda etapa: organizar sus procesos internos, seleccionar candidatos, presentar un programa de gobierno, cumplir las disposiciones sobre financiamiento y fiscalización y formar equipos para defender sus votos en los colegios electorales.

Crear un partido, por tanto, es apenas el primer escalón. Convertirlo en una organización competitiva requiere dirigentes provinciales y municipales, delegados electorales, técnicos, abogados, candidatos y una estructura capaz de operar simultáneamente en todo el territorio nacional.

La Constitución le permite aspirar

Desde el punto de vista constitucional, Santiago Matías puede aspirar a la Presidencia si cumple los requisitos generales establecidos para el cargo.

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La Constitución exige ser dominicano de nacimiento u origen, haber cumplido 30 años, estar en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos y no encontrarse en servicio militar o policial activo durante los tres años anteriores a las elecciones.

El verdadero obstáculo no está en su edad ni en su profesión. Está en conseguir el reconocimiento electoral, construir una candidatura y obtener la mayoría requerida en las urnas.

Ginnette Bournigal considera que todavía no está preparado

La senadora por Puerto Plata y dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Ginnette Bournigal, reaccionó con escepticismo al anuncio.

“Le deseo suerte, pero yo entiendo que no está preparado para hacer un partido político”, expresó la legisladora, quien consideró que Matías debe formarse, leer y adquirir mayor preparación antes de asumir un proyecto de esa naturaleza.

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Bournigal sostuvo que dirigir un partido y aspirar a gobernar el país es “algo muy serio”. Su posición representa una de las críticas más directas formuladas desde el sistema político tradicional, aunque reconoció el derecho de cualquier ciudadano a organizarse y buscar respaldo electoral.

La reacción de la senadora refleja uno de los cuestionamientos que acompañaría una eventual candidatura de Alofoke: si su capacidad para manejar empresas, producir contenidos y movilizar audiencias puede trasladarse a la conducción del Estado.

Quique Antún le había abierto las puertas del PRSC

Una posición distinta fue asumida por el presidente del PRSC, Federico Antún Batlle, "Quique Antún", quien había dejado abiertas las puertas de esa organización a Matías.

“La puerta del Partido Reformista está abierta para todo el que quiera aspirar a ser alcalde, regidor, diputado, senador y presidente”, declaró Antún en junio.
Quique Antún Batlle, presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

El dirigente reformista destacó la trayectoria empresarial de Matías, su origen humilde y su capacidad para construir una plataforma de comunicación con alcance nacional e internacional.

La posibilidad de que fuera candidato del PRSC colocó nuevamente a esa organización en el centro de la conversación pública. Sin embargo, Matías decidió no aceptar la propuesta y anunció que buscará su propia identidad electoral.

Esta decisión aumenta la dificultad del proyecto. Competir desde una organización reconocida le habría permitido utilizar una casilla electoral existente y aprovechar una estructura con experiencia. Crear un partido desde cero obliga a desarrollar ambos elementos en un tiempo muy reducido.

Entre el respaldo, las reservas y el rechazo

Las aspiraciones de Alofoke han provocado reacciones diversas entre figuras políticas y comunicadores vinculados a la actividad pública.

Mientras Quique Antún valoró su trayectoria y reconoció su derecho a aspirar, Ginnette Bournigal cuestionó su preparación. El exdiputado José Laluz, en cambio, ha sostenido públicamente que Matías podría convertirse en un candidato competitivo e incluso ha pronosticado una victoria suya si logra capitalizar el respaldo que recibe entre jóvenes y sectores alejados de los partidos.

El dirigente de la Fuerza del Pueblo y exministro de Defensa, José Miguel Soto Jiménez, ha planteado el debate desde la experiencia de Estado, al señalar que la popularidad debe acompañarse de conocimientos sobre gestión pública, instituciones y ejercicio del poder.

Más allá de las diferencias, las reacciones confirman que el escenario dejó de ser tratado únicamente como un fenómeno del entretenimiento. La posible candidatura ya obliga a dirigentes y organizaciones a tomar posición, sobre todo en momentos en que los "outsiders" han tomado protagonismo en la política a nivel internacional en los últimos años

¿Qué es un outsider político?

El término outsider se utiliza para describir a una persona que intenta llegar al poder desde fuera de las estructuras políticas tradicionales, generalmente apoyada en su reconocimiento público, capacidad económica, exposición mediática o discurso contra las élites.

No todos los outsiders son completamente ajenos a la política. Algunos han mantenido relaciones con dirigentes, financiado campañas o intervenido durante años en debates públicos. Su principal característica es presentarse ante el electorado como una alternativa a “los mismos de siempre”.

Santiago Matías reúne varios elementos propios de ese perfil. No ha ocupado cargos electivos, dirige una plataforma mediática, posee una audiencia considerable y construyó su popularidad fuera de los partidos.

Su comunicación directa, su dominio de las redes sociales y su conexión con sectores jóvenes representan ventajas que las organizaciones tradicionales no siempre han podido reproducir.

No obstante, popularidad digital no equivale automáticamente a intención de voto. Tampoco garantiza respaldo territorial, credibilidad institucional ni capacidad para administrar un Estado con responsabilidades económicas, sociales, diplomáticas y de seguridad.

El caso más cercano: Michel Martelly “Sweet Micky”, pasó del entretenimiento y la popularidad a la Presidencia de Haití

El antecedente geográficamente más cercano es el de Michel Martelly, popularmente conocido como “Sweet Micky”, un cantante que pasó de los escenarios musicales a la Presidencia de Haití.

Martelly era una de las figuras más conocidas del entretenimiento haitiano cuando presentó su candidatura en las elecciones de 2011. Su estilo irreverente, su fama y su discurso contra el sistema político le permitieron conectar con sectores descontentos después del debastador terremoto del año 2010 que destruyó gran parte de esa nación.

Alofoke va en serio: ¿qué necesita para crear su partido y qué posibilidades tiene de llegar a la Presidencia?

Sin experiencia previa en cargos gubernamentales, ganó la segunda vuelta frente a Mirlande Manigat y asumió la Presidencia el 14 de mayo de 2011.

Su victoria demostró que una figura del entretenimiento puede transformar reconocimiento público en respaldo electoral. También evidenció que la popularidad no elimina los desafíos de gobernar. Su administración enfrentó cuestionamientos políticos, denuncias de corrupción, conflictos institucionales y dificultades para responder a la crisis estructural haitiana.

Martelly dejó el poder en 2016. Años después fue sancionado por Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea bajo acusaciones relacionadas con actividades ilícitas y vínculos con grupos criminales, señalamientos sobre los cuales no ha ofrecido una respuesta pública amplia.

El caso sirve como referencia por la cercanía territorial, pero Haití y República Dominicana poseen sistemas electorales, instituciones y realidades sociales diferentes. Su trayectoria demuestra que llegar desde el entretenimiento es posible, no que el resultado esté garantizado ni que la fama sustituya la capacidad de gobierno.

Jimmy Morales y el voto contra la política tradicional

Otro caso relevante fue el de Jimmy Morales, comediante y actor de televisión que ganó la Presidencia de Guatemala en 2015.

Morales llegó al proceso electoral sin experiencia en cargos públicos y se benefició del rechazo ciudadano provocado por un amplio escándalo de corrupción que terminó con la renuncia del entonces presidente Otto Pérez Molina.

Alofoke va en serio: ¿qué necesita para crear su partido y qué posibilidades tiene de llegar a la Presidencia?

Su lema, “ni corrupto ni ladrón”, conectó con un electorado cansado de las figuras tradicionales. En la segunda vuelta obtuvo más del 67 % de los votos frente a Sandra Torres.

Su experiencia volvió a demostrar que una crisis de confianza puede abrir espacio a candidatos sin trayectoria partidaria. Sin embargo, su Gobierno también enfrentó controversias, conflictos con organismos anticorrupción y cuestionamientos sobre su capacidad administrativa.

Zelenski y la conversión de una audiencia en movimiento político

En Ucrania, Volodímir Zelenski pasó de interpretar a un presidente en una serie de televisión a ganar la Presidencia en la vida real.

El actor y comediante construyó su candidatura alrededor de un mensaje contra la corrupción y los partidos tradicionales. En 2019 obtuvo aproximadamente el 73 % de los votos en la segunda vuelta.

Alofoke va en serio: ¿qué necesita para crear su partido y qué posibilidades tiene de llegar a la Presidencia?

Su proyecto no dependió únicamente de su popularidad. Fue acompañado por la creación del partido Servidor del Pueblo, la incorporación de equipos técnicos y una campaña nacional que convirtió seguidores en votantes.

El caso de Zelenski muestra que una audiencia puede transformarse en una fuerza electoral, pero requiere organización, narrativa política, candidatos, programa y presencia territorial.

¿Está República Dominicana cerca de elegir a un outsider?

La posibilidad existe, pero el camino de Santiago Matías hacia la Presidencia continúa siendo largo.

El sistema político dominicano muestra señales favorables para la aparición de figuras externas. Una encuesta de ACD Media divulgada en julio de 2026 estableció que el 55.6 % de los consultados no simpatizaba con ningún partido. El resultado refleja un electorado menos identificado con las organizaciones tradicionales y más dispuesto a evaluar liderazgos individuales.

También existe un alto nivel de indefinición de cara a 2028. Esa fragmentación puede favorecer a una figura con notoriedad, capacidad de comunicación y discurso contrario al sistema.

Matías posee una ventaja que otros aspirantes tardan años en conseguir: atención pública permanente. Puede colocar un tema en discusión, movilizar seguidores y comunicarse sin depender de los medios tradicionales.

Sin embargo, todavía no ha demostrado que esa influencia pueda convertirse en una mayoría electoral. Sus audiencias incluyen seguidores de otros países, menores de edad, personas que consumen sus contenidos sin respaldar sus posiciones y ciudadanos que podrían apoyarlo como figura del entretenimiento, pero no necesariamente como presidente.

Tampoco ha presentado un programa de gobierno, un equipo económico, una propuesta institucional ni posiciones desarrolladas sobre salud, educación, seguridad, migración, política exterior, energía, justicia y administración pública.

De la audiencia a las urnas

El primer examen real será la recolección de firmas. Ese proceso permitirá medir cuántos seguidores están dispuestos a entregar sus datos y respaldar formalmente la creación del partido.

El segundo será la selección de sus dirigentes. Un proyecto que prometa romper con las prácticas tradicionales tendrá que explicar cómo escogerá candidatos, cómo evitará la incorporación de personas cuestionadas y de dónde procederán sus recursos.

El tercero será su capacidad para tolerar el escrutinio. Una candidatura presidencial obliga a revisar la trayectoria empresarial, declaraciones, relaciones, posiciones públicas y decisiones personales del aspirante.

La política también exige construir acuerdos. Aunque un outsider base su discurso en rechazar a los partidos, necesitará relacionarse con el Congreso Nacional, los ayuntamientos, el sector empresarial, los sindicatos, las organizaciones sociales y la comunidad internacional.

Un proyecto serio tendrá que demostrar más que popularidad

El anuncio de Santiago Matías no garantiza que su partido será reconocido ni que aparecerá en la boleta de 2028. Tampoco debe ser descartado únicamente por proceder del entretenimiento o de los medios digitales.

Alofoke va en serio: ¿qué necesita para crear su partido y qué posibilidades tiene de llegar a la Presidencia?

La democracia permite que cualquier ciudadano que cumpla los requisitos legales procure el respaldo popular. La evaluación debe concentrarse en sus propuestas, su equipo, su conducta y su capacidad para responder a las responsabilidades del cargo.

Lo que comenzó como una frase repetida entre bromas y especulaciones ha entrado en una etapa distinta. Alofoke dice que va en serio, pero ahora tendrá que demostrarlo fuera de las redes sociales, ante la JCE, en las calles y, eventualmente, frente a los electores.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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