En junio de 1817, el barón alemán Karl Friedrich von Drais recorrió 14 kilómetros sobre una máquina de madera con dos ruedas que el mundo bautizó como "draisiana". Nadie imaginó que ese artilugio se convertiría, 209 años después, en uno de los medios de transporte más usados del planeta.
Hoy, mientras el mundo celebra ese aniversario, Santo Domingo se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿por qué una ciudad relativamente plana y con clima cálido todo el año sigue siendo tan hostil para quienes eligen la bicicleta?
Una ciudad que pedalea, pero con miedo
Cada mañana, entre los tapones interminables de la avenida 27 de Febrero o la John F. Kennedy, se cuelan cada vez más ciclistas. No son mayoría, pero su presencia crece. Para muchos, la bicicleta es una salida al caos vehicular, una forma de ahorrar dinero y, también, una declaración de principios frente a la crisis ambiental.
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El problema de pedalear en Santo Domingo es que sigue sintiéndose como una carrera de obstáculos. Las ciclovías que existen están desconectadas entre sí y son poco funcionales para los desplazamientos del día a día.

Los retos que frenan la rueda
1. Infraestructura que no avanza
Los proyectos de ciclovías en Santo Domingo y Santiago llevan años anunciados y años sin ejecutarse. Las iniciativas permanecen atrapadas entre promesas y falta de presupuesto. Lo que hay sobre el asfalto es insuficiente y está mal conectado.
2. El tránsito: un campo de batalla
La agresividad vial es el factor más citado por quienes abandonan la bicicleta. Motociclistas, autobuses y vehículos particulares no ceden espacio. La señalización que proteja al ciclista brilla por su ausencia, y la cultura del respeto en la vía es prácticamente inexistente.
3. Calor sin sombra
Santo Domingo es mayormente plana, una ventaja real, pero el calor tropical y la escasez de arbolado urbano hacen que pedalear sea agotador, especialmente en horas pico. Sin duchas en los lugares de trabajo ni rutas sombreadas, muchos desisten antes de intentarlo.
4. El robo, un desincentivo real
La ausencia de parqueos seguros y la falta de regulación del mercado de bicicletas robadas generan un círculo vicioso: invertir en una buena bicicleta es un riesgo que muchos no están dispuestos a correr.
5. Una ciudad diseñada para el carro
Durante décadas, la planificación urbana dominicana fue hecha para el automóvil. Avenidas anchas, puentes y distribuidores de tránsito pensados para el motor, no para el pedal. Cambiar esa lógica requiere obras, pero sobre todo, una transformación cultural.
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Las señales de cambio
No todo es sombrío.
La Alcaldía de Santo Domingo Este ha impulsado la bicicleta como medio de transporte con intervenciones de urbanismo táctico en avenidas como Sabana Larga. El Metro de Santo Domingo permitió el abordaje con bicicletas durante Semana Santa 2026, una medida que la comunidad ciclista celebró como un paso simbólico importante.
A nivel privado, Raymon Bicycles anunció en marzo de 2026 el establecimiento de un hub logístico regional en República Dominicana, apostando por un mercado que consideran en expansión. Y el plan gubernamental "RD Se Mueve", aunque enfocado en el tránsito vehicular, ha generado mejoras de hasta un 30% en las velocidades promedio en corredores del Gran Santo Domingo, lo que indirectamente podría beneficiar también a los ciclistas.
¿Puede Santo Domingo ser una ciudad ciclista?
La respuesta corta es: sí, pero no sola.
La topografía plana, la densidad poblacional y las distancias manejables entre puntos clave de la ciudad hacen de Santo Domingo un candidato viable. Lo que falta es voluntad política sostenida, inversión en infraestructura conectada y una apuesta cultural que cambie la percepción de la bicicleta: de vehículo de los pobres a opción inteligente de movilidad. Santo Domingo tiene el terreno. Lo que necesita es el impulso.
A 209 años de que Karl von Drais demostró que dos ruedas podían cambiar el mundo, la pregunta no es si Santo Domingo puede convertirse en una ciudad ciclista. La pregunta es si sus autoridades y ciudadanos están dispuestos a pedalear juntos hacia ese futuro.

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