Conversar sobre otras personas, lo que comúnmente se conoce como chisme, podría tener efectos positivos en la salud emocional, según los resultados de una investigación científica que analizó el impacto social de este comportamiento.
El estudio concluye que compartir información sobre terceros en entornos de confianza puede aumentar los niveles de felicidad y disminuir el estrés, al reforzar la conexión social y la sensación de pertenencia dentro de un grupo.
Más que simple rumor
De acuerdo con los investigadores, el chisme no siempre tiene una connotación negativa. En muchos casos cumple funciones sociales importantes, como transmitir normas de comportamiento, advertir sobre riesgos o fortalecer la cohesión grupal.
La investigación señala que este tipo de interacción ayuda a liberar tensiones y a procesar emociones, especialmente cuando ocurre en círculos cercanos, como amigos o familiares.
Impacto emocional
Los participantes evaluados mostraron mejoras en su estado de ánimo después de compartir o escuchar información sobre terceros, siempre que la conversación no implicara daño directo o intenciones maliciosas.
Los expertos aclaran que el efecto positivo está vinculado a la naturaleza del intercambio: cuando el chisme se convierte en difamación o agresión, los resultados pueden ser opuestos y generar conflictos.
Una herramienta social antigua
El estudio también subraya que el chisme es una práctica presente en todas las culturas y etapas históricas, funcionando como un mecanismo informal de regulación social.
Aunque suele asociarse con algo negativo, los investigadores concluyen que, en determinados contextos, puede ser una forma natural de fortalecer relaciones y aliviar tensiones cotidianas.
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