El café no es una bebida cualquiera de las que integran el entramado cotidiano del consumo, definiéndole por sus características, en una circunstancia que convoca el singular sabor en cualquiera de sus presentaciones, la activación del sistema nervioso.
Además, el café es el lazo que acerca psicológicamente a las personas, incluyendo a aquellas que podrían estar distanciadas. Acerca a las personas gracias a un poder único que le define como singularidad respecto de otras bebidas. Nadie invita a un café para pelearse con otra persona.
Y pese a su importancia, a las cifras de consumo extraordinarias de que hace alarde en silencio esta bebida, la conmemoración dominicana, instituida mediante el Decreto No. 25-90 de 1957, firmado por el entonces presidente de la República Dominicana Héctor Bienvenido Trujillo (Negro Trujillo), es divergente de la proclamación del Día Internacional del Café a que convoca la Organización de Naciones Unidas, a instancias de la Organización Mundial del Café, en octubre de 2014, y se fijó su primera celebración en Milán, en el marco de la Expo Milano 2015, para el 1 de octubre de 2015.
Si bien, según varias fuentes, no se sabe el origen exacto de este suceso, son muchos los acontecimientos pasados que pueden considerarse vinculados a la celebración actual.
En 1983, la All Japan Coffee Association programó un evento relacionado con el café justo el 1 de octubre, mientras que en Estados Unidos se estableció oficialmente un Día Nacional del Café en 2005.
El 3 de octubre de 2009, el Museo de Alimentos y Bebidas del Sur, situado en Nueva Orleans (Luisiana), estableció un Día Internacional del Café para anunciar y promover el primer Festival del Café de Nueva Orleans.
En Mongolia, se consagró el 3 de enero a un evento similar, mientras que, desde 2006, cada 17 de agosto Indonesia celebra el café en grano.
La fecha (1 de octubre) coincide frecuentemente con el comienzo de la temporada de cosecha de café en muchos países productores, además de resaltar la importancia económica: celebrar el café como uno de los productos tropicales más comercializados del mundo.
No obstante, tanto la declaración nacional como la internacional persiguen lo mismo: procurar la unificación de celebraciones, reconocer a los productores, fomentar la sostenibilidad y los desafíos y hacer conciencia sobre los desafíos de la industria, el cambio climático y la necesidad de prácticas sostenibles.
El café llegó a la República Dominicana alrededor de 1735, introducido por colonizadores españoles, estableciéndose inicialmente en Polo, Barahona, antes de expandirse a otras zonas de montaña, como Jarabacoa, Constanza, ideales para su cultivo.
Durante la ocupación haitiana (1822-1844), se fomentaron plantaciones comerciales, especialmente en la región de Valdesia (San Cristóbal y Baní), San José de Ocoa, en las lomas de Azua y otros puntos montañosos. A finales del siglo XIX, se convirtió en un pilar clave para la exportación y el desarrollo económico.
“Venga, vamos a tomar un cafecito” es la invitación que sugiere proximidad y acercamiento. El café, o "cafecito", pasó de ser un producto comercial a un elemento esencial del tejido social dominicano, representando la hospitalidad en los hogares y colmados.
El origen
El café se registra por vez primera en Etiopía con la ya conocida historia del Kaldi, el pastor y sus cabras que se volvían más activas al comer los frutos de un arbusto de café, desde donde se expandió a Yemen en el siglo XV, donde comenzó a cultivarse y consumirse como bebida en monasterios sufíes; luego pasó a Medio Oriente, Europa en el siglo XVII y más tarde a América, donde se desarrollaron grandes plantaciones.
Con el tiempo, el café se convirtió en una de las bebidas más populares del mundo y en un producto clave del comercio internacional.
Las cifras espectaculares
Dice la Organización Mundial del Café que diariamente se consumen más de 2.250 millones de tazas, lo que es equivalente a más de 26.000 tazas de café consumidas cada segundo.
El 70% de los consumidores de café a nivel mundial lo preparan en casa.
Finlandia lidera el consumo mundial, con un promedio de 12 kg de café por persona al año.
Más de mil millones de personas en todo el mundo consumen café diariamente.
Moreno, artesano cafetalero
Amaury Moreno, emprendedor que ha creado el proyecto Colamo Café, de gestión artesanal para rescatar la coladora como instrumento del campo que corría el peligro de extinguirse, resalta que el café en República Dominicana no es solo una bebida, es una costumbre profundamente arraigada.
Las coladoras de Moreno, pintadas a mano, personalizadas y decoradas con motivos campesinos, constituyen un recuerdo de un pasado cafetalero del campo que ahora puede ocupar un espacio en los hogares. El café se sigue preparando en la cafetera italiana ("greca" o cafetera Moka), inventada por el italiano Alfonso Bialetti en 1933. Bialetti patentó el diseño, originalmente llamado "Moka Express", basándose en las lavadoras de la época para crear un sistema de café casero de aluminio con su característico diseño octogonal.
Hablar de café en República Dominicana es hablar de momentos. “Es la taza que acompaña una conversación entre amigos, la excusa perfecta para una visita inesperada o el impulso necesario para comenzar el día”, dice Amaury Moreno.
Insiste en que se debe rescatar la cultura cotidiana del café como acto de respeto a su origen campesino.
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