Las terapias dirigidas y las técnicas de reirradiación están ampliando las alternativas para algunas pacientes con cáncer de mama, mientras la evaluación de las características de cada tumor permite orientar las decisiones de tratamiento.
Así lo explicó Jane E. Mendez, oncóloga quirúrgica de mama, con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. La especialista señaló que los estudios de imagen y las pruebas que identifican marcadores tumorales ayudan a determinar qué tratamientos pueden ser adecuados para cada caso.
Entre las opciones figuran los conjugados anticuerpo-fármaco, medicamentos que combinan un anticuerpo diseñado para reconocer una proteína específica con un fármaco contra el cáncer.
La selección del tratamiento depende de las características biológicas de la enfermedad y de los resultados de las pruebas diagnósticas.
Alternativas ante la reaparición del tumor
La reaparición del cáncer en una zona de la mama tratada previamente con cirugía conservadora y radioterapia plantea nuevas decisiones clínicas.
Para algunos de estos casos, investigadores de Baptist Health Cancer Care estudian la reirradiación parcial, que combina una nueva lumpectomía con radioterapia de intensidad modulada.
La técnica busca concentrar la radiación en un área específica y reducir la exposición de los tejidos sanos cercanos. No obstante, su aplicación depende del tamaño y la biología del tumor, el tratamiento previo y el tiempo transcurrido desde el primer diagnóstico, entre otros factores.
Según Mendez, cerca del 13 % de las pacientes con cáncer de mama atendidas en Baptist Health tienen menos de 45 años. La especialista indicó que la valoración individual permite orientar el momento de iniciar los estudios y determinar si se necesitan pruebas adicionales, como resonancia magnética o asesoramiento genético.
El tratamiento incluye la calidad de vida
La atención del cáncer de mama puede requerir la intervención coordinada de cirujanos, oncólogos, radiólogos, patólogos y otros profesionales, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Además de controlar la enfermedad, el tratamiento debe considerar sus efectos físicos y emocionales. Los cambios hormonales, la fatiga, las molestias y las alteraciones de la imagen corporal pueden afectar la salud sexual y las relaciones personales.
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