En la República Dominicana no existe evidencia de circulación activa de hantavirus, por lo que el riesgo para la población general se considera bajo, aseguró este miércoles el Ministerio de Salud Pública, que, sin embargo, afirmó que mantiene activa la vigilancia epidemiológica.
La cartera de salud aclaró en un comunicado que el hantavirus no es una enfermedad endémica del Caribe y que no se registran brotes recurrentes en la región.
Esta zoonosis es causada por virus del género Orthohantavirus, cuyo reservorio natural son principalmente roedores silvestres.
El virus se expulsa a través de la orina, las heces y la saliva, y contamina superficies, alimentos o ambientes cerrados.
En ese sentido, el Ministerio de Salud Pública recomienda evitar la acumulación de basura, escombros y objetos en desuso cerca de las viviendas.
Brote a bordo de un crucero
Actualmente, se ha declarado un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, días después de que partiera desde el puerto de Ushuaia, la ciudad más meridional de Argentina.
El brote ha afectado a seis personas, según datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tres de las cuales han muerto.
El barco se dirige hacia las islas Canarias, España, aunque autoridades locales han solicitado al Gobierno español que reconsidere su arribo.
La variante patagónica del hantavirus transmisible entre humanos
La variante Andes Sur del hantavirus, predominante en el sur de Argentina, registra casi todos los casos documentados de transmisión entre humanos, tiene una elevada tasa de mortalidad y causó en 2019 uno de los mayores brotes registrados en la historia, según expertos consultados por EFE.
La identificación de un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que partió desde la ciudad argentina de Ushuaia el 1 de abril, ha creado una alerta en el país suramericano, donde, según una de las hipótesis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría haberse infectado alguna de las personas que luego presentó síntomas.
Los números registrados en Argentina durante el último año lo ubican como el país suramericano con mayor cantidad de casos, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicado en diciembre pasado.
Las últimas cifras del Ministerio de Sanidad muestran un fuerte repunte de casos en la temporada actual y un aumento en la tasa de mortalidad, ubicada en el 31,7 %.
Expertos consultados por EFE explicaron que la mayoría de las variantes de hantavirus registradas en Argentina pertenecen a la familia Andes, dentro de las cuales se incluye la variante Andes Sur, predominante en la Patagonia y a la cual se atribuye una elevada tasa de mortalidad y prácticamente todos los casos documentados de transmisión interhumana.
El método más común de transmisión de la variante Andes, a la cual se atribuye la muerte de tres pasajeros del crucero, es, sin embargo, el más común para todas las de hantavirus: mediante inhalación de partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestres infectados.
El caso más relevante de transmisión interhumana, subrayaron los expertos, es uno de los mayores brotes del virus registrados hasta la actualidad y tuvo lugar en la provincia de Chubut -sur de Argentina- entre fines de 2018 y comienzos de 2019, cuando se registraron 34 casos de la variante Andes Sur en un período y territorio acotados, 33 de ellos por contacto con otros pacientes infectados.
El crucero, un riesgo elevado
Enzo Lavarra, coordinador de Infectología del Hospital de Esquel, en Chubut, trató a 30 de aquellos 34 pacientes y recuerda que lo que permitió acabar con el brote fue el aislamiento de quienes habían tenido contacto estrecho con casos confirmados.
Según él, las condiciones del crucero MV Hondius, incluidos sus espacios cerrados, cercanía entre las personas y tiempos de exposición prolongados, representan un ambiente propicio para la transmisión del virus y una situación de "riesgo elevado".
Pese a esto, no se puede asegurar ni descartar que los casos detectados en el crucero hayan sido fruto de transmisión interhumana, aunque matizó que la provincia desde la que partió la embarcación (Tierra del Fuego) nunca ha registrado un caso de hantavirus.
Si bien los expertos indican que debido al aumento de las temperaturas en el invierto austral la población de roedores portadores del virus ha aumentado y se ha expandido por el territorio, Lavarra destacó que la zona más al sur del país en la que se han registrado casos de hantavirus está a más de 1.000 kilómetros al norte de Tierra del Fuego, la provincia más austral del país.
"Hay que pensar siempre desde el momento que empezaron los síntomas, un mes para atrás, ¿Qué es lo que hizo la gente? Yo veo como más factible que hayan estado en la naturaleza, al aire libre, se hayan metido quizás en los arbustos, en vegetación, y a raíz de eso alguien se contagió", dijo a EFE Isabel Gómez Villafañe, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en hantavirus.
Según la también investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (Conicet), para determinar el origen de los contagios, es importante determinar si todos los pacientes infectados realizaron actividades juntos antes de embarcar o si llegaron separados y desde lugares distintos.
Fuentes del Ministerio de Salud argentino informaron este miércoles a EFE que dos de los pasajeros del crucero fallecidos tras contraer el virus -para el cual no existen vacunas ni tratamientos específicos- viajaron en los últimos meses por el sur de Argentina y Chile, y también visitaron Uruguay.
Cae el monitoreo por recortes en ciencia
Al referirse a las capacidades que tienen las autoridades argentinas de monitorear la situación del virus, Gómez Villafañe reveló que los investigadores -y la ciencia en general- enfrentan importantes dificultades presupuestarias debido al desfinanciamiento del sector por parte del Gobierno de Javier Milei, que en marzo pasado hizo además efectiva la salida de Argentina de la OMS.
"Lo que se ve en el último tiempo es que disminuyó mucho el poder ir al campo y registrar los datos, ver y monitorear qué pasa con estas enfermedades", advirtió.
Mencionó las crecientes renuncias de investigadores debido a sus bajos salarios y hasta admitió haber financiado investigaciones con su propio dinero, "el hecho de que se les vaya dejando de lado, no dando tanta importancia a todo eso, repercute".
Para concluir: "Esto hace que haya menos conocimiento, menos monitoreo, y a partir de estos brotes, que cada vez son más frecuentes de todas estas enfermedades emergentes, no se va a poder actuar".
(Con informaciones oficiales dominicanas y reportes de las agencias EFE y AFP)
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