Por la corresponsal de RFI
El presidente chino, Xi Jinping, ofreció una calurosa ceremonia de bienvenida a su homólogo ruso, Vladímir Putin, y a toda la comitiva de “amigos rusos” frente al Gran Palacio del Pueblo el miércoles por la mañana, antes de mantener conversaciones. Repitiendo los elementos protocolarios de recepción como la alfombra roja, una guardia militar interpretando los himnos de los dos países, una salva de honor de 21 cañonazos y la revista a la Guardia de Honor del Ejército Popular de Libración (EPL) de China.
A continuación, en un gran salón, tuvo lugar un encuentro entre “viejos amigos” que afianza la relación inquebrantable entre China y Rusia, los cuales son buenos vecinos, amigos y socios. Con estas palabras de cordialidad, ambos líderes han elogiado su cooperación estratégica integral, en medio de un mundo de turbulencias y con hegemonías que generan caos e incertidumbre. Pekín insiste en no retroceder ante “la ley de la selva, en velada crítica a Estados Unidos.
Putin llega a Pekín debilitado por años de guerra contra Ucrania y de sanciones occidentales que han golpeado sus ingresos energéticos. Moscú ha desarrollado una creciente dependencia de China, su principal comprador de petróleo ruso. De hecho, la alianza energética ha sido uno de los temas clave del encuentro. Putin aseguró que garantiza el suministro seguro a China de petróleo ruso en tiempos de inestabilidad por el bloqueo del estrecho de Ormuz. El año pasado, además del suministro de 101 millones de toneladas de petróleo ruso, Moscú abasteció a China más de 49.000 millones de metros cúbicos de gas. El famoso proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia 2 no se ha incluido entre los acuerdos firmados, y, aunque el plan sigue en pie, la parte rusa ha declarado que faltan aún muchos detalles por concretar.
Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ambas partes lograron un "entendimiento básico", incluso sobre "el recorrido y cómo será construido" pero todavía no hay ninguna "agenda clara" y "aún quedan algunos detalles en los que trabajar". El proyecto no fue mencionado en la larga lista de acuerdos que el Kremlin publicó en su sitio web tras las conversaciones entre Putin y Xi.
50.000 millones de metros cúbicos
El gasoducto transportaría unos 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año y ese suministro procedería de yacimientos que antes abastecían a Europa, destino hacia el que las exportaciones se han desplomado desde el inicio de la guerra con Ucrania.
La ruta partiría de la península de Yamal, en el norte de Siberia, atravesaría Mongolia y llegaría a China, con una extensión de 2.600 kilómetros.
China ha mostrado menos entusiasmo por el proyecto, algo que Rusia esperaba que cambiara con la inestabilidad energética desencadenada por la guerra en Oriente Medio.
El mandatario ruso también destacó la fortaleza comercial entre ambas potencias e indicó que las transacciones entre ambos países en 2025 superaron los 240.000 millones de dólares, y que las mismas se habían realizado en las divisas nacionales, garantizando su fiabilidad.
Xi declaró en la reunión que las relaciones China-Rusia han entrado en una nueva etapa de mayores logros y desarrollo acelerado. Subrayando la confianza política mutua, el presidente chino animó a ampliar la cooperación en varias áreas clave, que se ejecutarán a través de la firma de una serie de acuerdos, que incluyen cuestiones como comercio, la educación, el intercambio personal y la exención de visas mutua. Las firmas más destacadas por medios chinos han sido la de la inauguración del Año de la Educación China-Rusia y la de defensa conjunta a favor de un mundo multipolar.
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