El gesto es anodino, pero cuando preguntamos algo a ChatGPT o a otra aplicación de inteligencia artificial (IA), un centro de datos procesa nuestra pregunta, consume medio litro de agua y 10 veces más electricidad que un buscador clásico.
Solo para desarrollar las infraestructuras de IA, las grandes empresas tecnológicas estadounidenses prevén invertir 5,2 billones de dólares en la construcción de centros de datos de aquí a 2030. Un desarrollo gigantesco que dispara la demanda de electricidad y de agua. El proyecto de data center Stratos en Utah, por ejemplo, consumirá 9 gigawats, el doble del consumo actual de todo el estado de Utah. Y según la consultora Boston Consulting Group, el consumo de electricidad de los centros de datos en 2030 será equivalente a lo que consumen en total los 2 tercios de la población estadounidense.
Pero en algunos municipios, vecinos, organizaciones ecologistas y responsables políticos municipales se levantan contra el apetito de agua y energía de las empresas tecnológicas. En Texas, por ejemplo, donde los recursos energéticos abundantes y una exención fiscal estimulan la instalación de centros de datos, vecinos del municipio de San Marcos en el centro del estado se movilizan desde hace más de un año contra varios megaproyectos.
Es el caso en Texas, en el centro del estado, donde la Data Center Action Coalition, un grupo de residentes de San Marcos, batalla desde hace un poco más de un año contra varios proyectos de centros de datos en la región. "Hemos estado vigilando diferentes proyectos de centros de datos en las inmediaciones de San Marcos y también hemos empezado a organizarnos contra centros de datos aún mayores en un condado adyacente dentro de la cuenca del río San Marcos. Hay 9 o 10 propuestas de centros de datos a gran escala, muchos de los cuales planean construir sus propias centrales eléctricas de gas que procede del fracking. Esos planes necesitarían ampliar las líneas eléctricas. Y el costo se repercutiría en los consumidores. Predicen que costará unos 32 mil millones de dólares", explica Si Frede, activista de dicha coalición.
Amenazan los recursos hídricos
Además de la demanda de energía, muchas veces de origen fósil, los centros de datos requieren cientos de millones de litros de agua cada año para enfriar los servidores, alerta la activista texana. Un reciente artículo de la Universidad de Texas en Austin calcula que los centros de datos consumirán entre 3% y 9% del agua del estado en 2040.
"Nos preocupan también los generadores diésel de auxilio, las centrales eléctricas y el aumento del costo del suministro de electricidad. Además, las proyecciones indican que nuestra ciudad se va a quedar sin agua en 2047. Y esa proyección no toma en cuenta el cambio climático o la demanda del centro de datos. Vivimos ya en una situación de sequía extrema. El verano pasado, el acuífero alcanzó mínimos históricos”, advierte la activista Si Frede, entrevistada por Radio Francia Internacional.
Esta resistencia se observa en otros estados donde también se multiplican los proyectos de centros de datos. “Actualmente tenemos observación de resistencia de oposición a centros de datos en 42 estados”, observa Miquel Vila, analista principal de riesgos en Data Center Watch. Este proyecto de la empresa 10ALabs monitorea la emergente protesta contra los centros de datos y los riesgos políticos y regulatorios que genera.
La creciente oposición contra los data centers
La oposición a estas mega infraestructuras informáticas se observa en Virginia, el principal foco global de centros de datos, “e incluso en estados que han sido bastante abiertos para los centros de datos como por ejemplo Texas. pero sobre todo vemos esta oposición en áreas como Michigan, Indiana, Illinois y Ohio”, detalla Vila.
A nivel político, algunos municipios ya han pisado el freno para parar la expansión de los ‘ data centers”. “Habrá a lo mejor 50 municipios que han aprobado moratorias contra centros de datos, la mayoría de ellas temporales, en las cuales no se pueden construir centros de datos durante unos meses. Muchas veces el argumento es que no tienen la capacidad legislativa y regulatoria para afrontar esta nueva economía, Entonces necesitan tiempo para mirar cómo aproximarlo”, explica Miquel Vila. Además, una quincena de estados ha estado discutiendo leyes o moratorias a nivel estatal contra centros de datos.
El caso del estado de Maine
En abril pasado, los legisladores del estado de Maine aprobaron una moratoria de 18 meses en la construcción de data centers de gran tamaño. La iniciativa de ley estatal, sin embargo, fue vetada por la gobernadora.
En algunos casos, la movilización de los ciudadanos produce efectos a escala municipal. "Del conjunto de los proyectos que hemos estado rechazando, en el área de San Marcos, uno ha sido detenido, el de la empresa Highlander; otro se ha estancado bastante; otro ha sido pausado; y luego otro ha sido pospuesto, por lo menos, un año y medio. Así que, tras nuestro trabajo de agitación, de protesta ante el gobierno municipal, los concejales finalmente entraron en razón y votaron en contra de estos cambios que este desarrollador necesitaba para construir un centro de datos. Sobre otro proyecto, no tenemos mucha información porque los vendedores firmaron cláusulas de confidencialidad”, lamenta Si Frede, activista texana.
“Parte de nuestra estrategia es apostar al estancamiento y la desaceleración de estos proyectos. Esperemos que toda esta burbuja estalle”, concluye.
En diciembre pasado, decenas de organizaciones civiles estadounidenses firmaron una carta para alertar a los congresistas estadounidenses sobre cómo el frenesí de criptomonedas y de inteligencia artificial dispara el costo de la energía. Una energía que procede en 56% de los casos de fuentes fósiles, lo que agrava el cambio climático, alerta Jim Walsh, director de políticas de la ONG ambiental Food and Water Watch, quien coordinó este llamado a los congresistas.
" Food and Water Watch apoya una moratoria nacional sobre los centros de datos que pondrá fin a todos los nuevos centros de datos en los Estados Unidos hasta que haya salvaguardias para proteger al público, así como nuestros recursos hídricos y energéticos de la expansión masiva de los centros de datos”, comentó Walsh a RFI.
La oposición a los centros de datos se ha ido observando también en Europa y Latinoamérica, también por motivos ambientales.
Entrevistas:
-Miquel Vila, analista principal de riesgos en Data Center Watch.
-Jim Walsh, director de políticas de la ONG ambientalista Food And Water Watch
-Si Frede, activistas de la Data Center Action Coalition en San Marcos, Texas.
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