RFI. La región de Kiev ha vuelto a ser objetivo de ataques rusos en las últimas horas. Se contabilizan al menos diez muertos. La capital ucraniana sufrió el jueves su peor ataque ruso desde 2022 y, en respuesta a estos bombardeos casi diarios, Ucrania ha intensificado los ataques en territorio ruso, especialmente en la región de San Petersburgo. ¿Cómo interpreta las acciones militares de los últimos días y de las últimas semanas?

Está claro que Rusia atraviesa un mal momento. Si observamos lo que sucede sobre el terreno, la ofensiva de primavera ha perdido impulso. Hay un número muy elevado de pérdidas y un deterioro de la situación económica. Rusia estuvo en recesión durante el primer trimestre.

Pero, sobre todo, y creo que esto es muy importante, los rusos, al menos los que viven en las grandes ciudades, en Moscú y San Petersburgo, están descubriendo la guerra. Hasta ahora, la guerra era una operación militar especial, algo muy lejano. La vida seguía siendo normal.

RFI. La penuria de combustible es muy diciente, pero hubo otros hechos antes que ilustran una cierta fragilidad de los rusos.

Así es. Ha habido imágenes muy impactantes: el desfile del 9 de mayo, una fecha histórica muy importante en ese país, fue despachado en 45 minutos. No hubo desfile con material pesado. Recientemente se organizó un foro en San Petersburgo y días antes hubo bombardeos contra la ciudad. También está, por supuesto, los ataques con drones a la refinería de Moscú, así como en otros lugares, lo que hace que haya escasez de petróleo y de gasolina. Los rusos se están dando cuenta de que algo está ocurriendo, de que la guerra está ahí.

RFI. ¿Piensa que estamos ante una escalada?

Sí. Rusia que ha endurecido su posición y, aparentemente, no ofrece ninguna perspectiva de negociación. Estamos atravesando un periodo; muy difícil. Si tuviera que resumir la situación al estilo del Gérard de Villiers, diría: "Moscú atraviesa un bajón". Esto no significa que la situación vaya a ser más fácil. Al contrario, creo que ahora estamos entrando en una zona de gran riesgo.

RFI. ¿Cree usted que estamos ante un posible punto de inflexión en este conflicto que ya dura cuatro años y medio?

Siempre dudo en utilizar ese término porque creo que aún estamos lejos del final de la historia. También hay que desconfiar de las percepciones demasiado simplistas. Una semana parece que Ucrania está al borde del colapso; la siguiente, es Rusia la que parece estarlo.

Lo que vemos es un bloqueo. Claramente, ninguno de los dos protagonistas es lo bastante fuerte para ganar ni lo bastante débil para perder. Por tanto, la cuestión decisiva es la voluntad y la capacidad de resistencia de ambas partes. Y, por supuesto, Rusia cuenta con una gran profundidad estratégica y recibe apoyo de varios países, especialmente de China. Pero mucho dependerá también de nuestra capacidad, como europeos, para seguir apoyando a Zelenski.

RFI. Los ucranianos apuntan ahora especialmente a refinerías y depósitos de petróleo. ¿Considera acertada esta estrategia, que está provocando escasez de combustible y haciendo que los rusos perciban de manera evidente lo que significa una guerra?

Creo que es una estrategia muy pertinente. Es bastante inteligente. Además, se observa que no están atacando directamente a la población, sino a determinadas infraestructuras. Cerca de una cuarta parte de la capacidad de refinado rusa está afectada en estos momentos. Leí en la prensa los rusos ahora están volviendo a comercializar combustibles con estándares Euro 2. En Europa utilizamos estándares Euro 5. Eso significa que se trata de combustibles de calidad mucho peor que pueden ocasionar daños en los automóviles actuales. La gente, por ejemplo en Crimea, empieza a darse cuenta de que la guerra está ahí y de que las autoridades están gestionando mal la situación. Creo que esta estrategia, que busca demostrar que es completamente ilusorio mantener a la población al margen de la guerra, es una buena estrategia.

Añadiría además otro elemento muy importante en una sociedad altamente digitalizada: todos estos bloqueos de Internet, Telegram y WhatsApp, así como la prohibición del uso de VPN. Está claro que Putin se ha debilitado. Lo vimos hace unos días cuando habló públicamente vestido con uniforme militar. Reconoció que había dificultades y una escasez de combustible. Al mismo tiempo, Putin no se ha desviado ni un milímetro de su posición.

RFI, ¿Debe descartarse por completo la idea de un levantamiento popular contra Putin, un golpe militar o algún tipo de movimiento interno dentro del poder?

Existen varias maneras de que se produzcan cambios. Puede haber movimientos dentro de los círculos de poder. Una parte de la élite económica podría concluir que el país se dirige a la quiebra, que el modelo ya no es sostenible y que es necesario buscar otra vía. Putin tiene una visión histórica: "Quiero resolver la cuestión ucraniana". Pero ahora se ve obligado a hacer cálculos. Se ha topado con la realidad.

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