La presidencia siria anunció el domingo que Emmanuel Macron era esperado en la capital, aunque sin precisar la fecha de la visita. Por el momento, el viaje no ha sido confirmado por el Elíseo. Según Damasco, se trataría de la primera visita de un jefe de Estado de una potencia occidental desde la caída de Bashar al-Assad. También sería la primera visita de un presidente francés al país desde los viajes de Nicolas Sarkozy en 2008 y 2009 para reunirse con Bashar al-Assad
En la carretera que une el aeropuerto con Damasco, banderas francesas y sirias ondean una junto a la otra a la espera de la posible llegada de Emmanuel Macron. Algunos sirios esperan que una eventual visita pueda traducirse en oportunidades económicas para un país devastado por años de guerra.
Las autoridades sirias afirmaron que Macron viajaría acompañado por una delegación de inversores y representantes de empresas francesas para «reforzar la cooperación económica». Los detalles del desplazamiento se mantienen en secreto por motivos de seguridad.
Est visita tendría una importancia particular en un momento en que Siria necesita con urgencia recursos para su reconstrucción. Según el Banco Mundial, el coste de la recuperación del país supera los 200.000 millones de euros tras trece años de guerra. Francia podría además reforzar su posición como interlocutor de referencia ante las nuevas autoridades sirias. En mayo de 2025, París fue la primera capital europea en recibir a Ahmed al-Charaa, presidente interino de Siria.
Aunque Siria ha permanecido al margen de la confrontación regional entre Estados Unidos, Israel e Irán, la situación sigue siendo frágil. Hace unos días, un atentado en un café de Damasco dejó nueve muertos y veinte heridos. La amenaza del grupo Estado Islámico continúa presente y decenas de yihadistas franceses, junto con sus familias, permanecen en territorio sirio.
Siria sale exhausta de una larga guerra civil que concluyó con la llegada al poder, en diciembre de 2024, de una coalición islamista. Desde entonces, las nuevas autoridades intentan reunificar un país fragmentado por el conflicto y reconstruir sus instituciones.
El Banco Mundial estima el coste de la reconstrucción en más de 216.000 millones de dólares, mientras la financiación internacional sigue sin llegar al ritmo necesario pese a una relativa estabilización de la situación.
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