Por nuestro corresponsal en Londres, Daniel Postico.
La prohibición de comprar tabaco a los menores de 17 años e ir incrementando la edad año a año ha convertido al Reino Unido en uno de los países con la legislación antitabaco más radical del mundo. En el centro comercial Westfield, en el este de Londres, Kaman, de 40 años, está vestido con ropa de deporte, listo para ir a correr.
“Creo que es una buena decisión porque está demostrado que fumar provoca cáncer y es un gran problema”, dice. “El objetivo debe ser prohibirlo del todo”.
Desde que se prohibió fumar en pubs en 2007, se ha reducido el número de fumadores a la mitad, hasta el 10%. Solo el 5% de los menores de 18 años fuma. Pero esta es la edad en la que una persona empieza a fumar.
“Para las futuras generaciones no debería ser un problema porque ahora cuesta más encontrar cigarrillos, son más caros. Otro problema es que mucha gente vapea”, cuenta Kaman.
Los de 37 años no, los de 38 años sí
El porcentaje de vapeadores es del 10 por ciento. Se ha restringido también la venta y el consumo de vapeadores, aunque se mantiene la edad en los 18 años. Unos metros allá Mark está esperando a su novia para ir al cine mientras se fuma un cigarrillo. El 70% de los británicos está a favor de la prohibición. Mark forma parte del 30% restante.
“Pienso que la gente debería tener la libertad de elegir”, afirma Mark. “Cuando llegas a la mayoría de edad, deberías poder decidir qué es bueno o no para ti”.
Mark tiene 28 años y dice que fuma unos siete u ocho cigarrillos al día. “Toda la gente a mi alrededor fuma; la mayoría empezó a fumar por socializar”, dice.
Según la nueva ley, se puede dar la situación de que, dentro de 20 años, una persona de 37 no pueda comprar tabaco y una de 38 sí. Mark dice que “no es una buena idea porque la gente irá al mercado negro para comprar cigarrillos”.
Kaman acepta que “cuando se ilegaliza algo, se pasa al mercado negro, como ocurre con el cannabis, pero esto no debería detener al gobierno”.
Todo el peso de la ley recaerá en los vendedores, que tendrán que comprobar la edad de los compradores. “Es su responsabilidad, sí”, dice Mark, “pero si quieres fumar, encontrarás la forma”.
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