Las redes sociales han añadido amenazas nuevas para la salud física y mental de los menores, a las que acceden, a menudo sin el control de los adultos. Australia se ha convertido en el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años y el Parlamento francés debate dos proyectos de ley para prohibir a los menores de 15 años acceder a redes sociales como TikTok, Instagram o Snapchat.
El texto prevé implantar sistemas de verificación de edad y fuertes sanciones económicas, además de un “toque de queda digital” para los adolescentes de entre 15 y 18 años, con la desactivación de cuentas entre las diez de la noche y las ocho de la mañana, así como la prohibición del móvil en los institutos.
Para que esa ley alcance su objetivo, “se tienen que aplicar dispositivos de verificación de la edad realmente eficaces, lo que no ha sido el caso en el pasado”, afirma Alejandra Mariscal López, jurista y directora de Point de Contact (Punto de contacto), una organización francesa que lucha contra los contenidos ilícitos en línea y que actúa como puente entre los ciudadanos que denuncian, el gobierno y las plataformas digitales.
“Lo que más vemos son violencias sexuales que implican a niños (…) trabajamos también con Interpol para la identificación de víctimas y de criminales”, explica. Cuando se trata de contenidos muy explícitos, “como contenidos de explotación sexual, las plataformas reaccionan bien, pero hay otro tipo de contenidos como el odio en línea que van a tardar más tiempo en retirar”, subraya la directora de Point de Contac agregando que hay un aumento muy significativo de las denuncias, 40.000 en 2024 contra 120.000 el año pasado.
De dos a cinco horas por día en las redes sociales
Coincidiendo con el debate parlamentario, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (ANSES) acaba de publicar un informe, fruto de cinco años de estudio, en el que denuncia los efectos dañinos para la salud de los menores.
La mitad de los menores franceses de entre 12 y 17 años pasan de dos a cinco horas al día en las redes sociales. “Una caja de resonancia inédita” en la que se exponen a todo tipo de peligros. La agencia pide que se “actúe de raíz” para que los niños solo puedan acceder a redes sociales “diseñadas y configuradas para proteger su salud”.
Los científicos vinculan el uso excesivo de redes sociales con problemas como la depresión, el aislamiento, el acoso o incluso casos de suicidio en menores. “Obviamente, los casos de suicidio son los más preocupantes, pero podemos hablar de riesgos multifactoriales; un niño que está expuesto a las redes sociales puede tener problemas de sueño que van a ocasionar otros problemas como ansiedad o depresión”, explica Mariscal López.
Amnistía Internacional demostró en un estudio publicado en 2025 que el algoritmo utilizado por TikTok en Francia expone en pocos minutos a adolescentes vulnerables a contenidos que normalizan, por ejemplo, la autolesión. En pocas horas pueden llegar al hilo del usuario mensajes explícitos sobre el suicidio y videos que lo idealizan.
“Las grandes redes sociales tienen la obligación de retirar rápidamente contenido manifiestamente ilegal; es cierto que hay contenido que no es ilegal, lo que llamamos contenido gris, que puede ser muy peligroso para los menores; en ese caso, la regulación europea obliga a aplicar ciertas reglas”, explica.
Aparte de las legislaciones, la jurista aconseja que haya mucho diálogo en la familia, hablar con los menores sobre las prácticas que pueden ser peligrosas para ellos. “Hay que darle la capacidad para que el niño se sienta a gusto para comunicar y también desarrollar la ciudadanía digital y reportar si encuentran algún problema en línea”, concluye la directora de Point de Contact.
#EscalaenParís también está en redes sociales
Un programa coordinado por Florencia Valdés, realizado por Souheil Khedir y Guillaume Buffet.
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