Desde Las Palmas de Gran Canaria
El centro de acogida de Marpequeña en Telde, Las Palmas ,da refugio a entre 40 y 50 solicitantes de asilo con el objetivo de ser un apoyo más en su camino a la integración. En él viven y se forman estos migrantes en situación vulnerable, sin recursos económicos ni los conocimientos necesarios para establecerse por sí mismos en España.
Vienen principalmente de África y Latinoamérica, aunque su procedencia varía en función de muchos factores, como la economía o las guerras.
“Las personas que viven en nuestro centro son solicitantes de protección internacional, lo que comúnmente llamamos asilo. Ahora mismo la mayoría son de Mali, pero hemos tenido épocas, dependiendo de cómo va el mundo y la situación económica y geopolítica, que hemos tenido muchas personas de Venezuela, hemos tenido personas de Cuba, de Nicaragua, de Honduras, de Colombia, de Rusia, de Ucrania, muchas nacionalidades, cuenta a RFI Marita Legon, integradora social de CEAR Canarias.
“De países africanos también, de Costa de Marfil, de Guinea, de Nigeria, de Somalia también hemos tenido”, añade.
En el centro los residentes cuentan con habitaciones donde alojarse, un comedor, lugares de ocio y atención a niños, ya que hay varias madres llegadas con sus hijos, y también espacios para la formación.
Aquí pueden permanecer hasta 18 meses y se les ayuda a entender cómo desenvolverse en la sociedad española, desde ir al médico o buscar alojamiento, hasta inscribir a un hijo en el colegio.
No obstante, a veces hay que empezar por algo más básico, que se sientan en paz con sí mismos tras vivir momentos difíciles. Así lo explica Maritza: “Tienen derecho a la atención psicológica, porque muchas veces es muy, muy, muy importante para que puedan ir avanzando, porque muchos vienen con estrés postraumático, de la experiencia que ha sido la travesía, el llegar aquí”.
La integradora social cuenta después qué herramientas les dan para que puedan integrarse: “También tienen derecho a una orientación de empleo y de idioma. Normalmente comienzan con el idioma español si vienen de países que no son de América Latina, por ejemplo.
“Van a clases de español hasta que ya tienen un cierto nivel y pueden pasar a buscar cursos de formación ocupacional. Esa es la parte fundamental, porque al final todas estas personas que llegan aquí lo que quieren es tener un futuro para ellos, para trabajar y vivir dignamente como lo queremos todos en la vida”, concluye.
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