El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su rival, Gadi Eisenkot, prometieron cada uno este miércoles formar un gobierno, después de que ninguno lograra la mayoría necesaria en las primeras elecciones celebradas desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
En estas legislativas del martes, los votantes acudieron en la mayor participación en décadas para dar su veredicto sobre el polémico gobierno de Netanyahu, el primer ministro más longevo que ha llevado a Israel hacia la extrema derecha y ha desatado una ola de guerras en respuesta a la ofensiva del movimiento islamista palestino.
Tras el recuento de 50,1% de las actas, el partido derechista Likud, de Netanyahu, y sus aliados alcanzan 56 escaños de los 120 de la Knéset, contra 49 del bloque opositor y 15 de los partidos árabes.
¿Qué pasa si nadie obtiene mayoría en las elecciones legislativas de Israel?
Los bandos legislativos en Israel están codo a codo y lejos de las 61 bancas necesarias para tener mayoría absoluta en la Knéset, de 120 diputados, y Eisenkot parece mejor posicionado para atraer nuevos aliados.
Los siguientes son los cuatro principales posibles escenarios:
1. Se forma una coalición
Tras la proclamación oficial de resultados, en los próximos días, el presidente israelí, Isaac Herzog, pedirá a uno de los candidatos formar gobierno, aquel que considere mejor posicionado para agrupar al menos 61 diputados.
Con ello comienzan las negociaciones, que pueden ser arduas y prolongadas.
Los partidos árabes israelíes, en particular Raam, se han mostrado abiertos a trabajar con el bloque de Eisenkot, quien guardó distancia de ellos por considerar que podrían afectarlo en la campaña.
Para el bloque de Netanyahu, no hay un espacio claro para obtener más escaños, luego de que algunos partidos pequeños de derecha no lograron la votación mínima para acceder al parlamento.
Netanyahu tardó 58 días para formar su gobierno actual tras las elecciones de noviembre de 2022.
2. Un gobierno de minoría
Si ningún bloque alcanza los 61 escaños, se puede formar un gobierno de minoría, apoyándose en el respaldo puntual de determinados diputados.
En ese escenario, las dos listas árabes israelíes se perfilan como posibles árbitros de la situación.
El partido Raam, de Mansur Abás, ha dicho que está dispuesto a trabajar con el bloque de Eisenkot, y la Lista Unificada propuso brindar una "red de seguridad" a cualquier coalición que desaloje a Netanyahu del poder.
Pero durante la campaña, las principales figuras del bloque opositor se mostraron reacias a aliarse con los partidos árabes israelíes por la hostilidad de gran parte del electorado hacia ellos.
Netanyahu lo sabe bien y centró su campaña en una posible cooperación entre el bloque de Eisenkot y los partidos árabes, a los que presenta como la alianza de la "izquierda y los Hermanos Musulmanes" y como una amenaza para el Estado de Israel.
3. Un gobierno de unidad nacional
Esta hipótesis parece fantasiosa, dada la extrema polarización política en Israel. Pero la unión de partidos llamados "sionistas", excluyendo a las formaciones árabes y ultrarreligiosas, es mencionada regularmente por los analistas.
Un sondeo publicado a mediados de octubre indicó que 55% de los consultados preferían un gobierno de unidad nacional a nuevas elecciones si nadie obtenía una mayoría clara.
Ese escenario tiene un precedente reciente: en 2020, Netanyahu y el centrista Benny Gantz alcanzaron, pese a su profunda enemistad, un acuerdo de división de poder después de tres elecciones en menos de un año, que preveía una rotación en el cargo de primer ministro. Esa alianza se deshizo al cabo de un año, por lo cual no hubo rotación.
Algunos medios han señalado los últimos días que el presidente Herzog maniobra entre bastidores para acercar a Netanyahu y Eisenkot, buscando repetir la experiencia en caso de estancamiento.
Pero esa hipótesis se toparía con un fuerte rechazo en ambos campos, especialmente en el bloque opositor, que convirtió los comicios en un referéndum sobre el primer ministro.
4. Estancamiento y nuevas elecciones
Si ningún candidato logra formar gobierno, Israel deberá volver a las urnas.
El país celebró cuatro elecciones entre abril de 2019 y marzo de 2021 debido a la incapacidad de los políticos de forjar una coalición duradera.
El candidato designado por el presidente tendrá, en principio, 28 días para formar una coalición con la posibilidad de una extensión de 14 días, aunque hay otras formas de evitar la convocatoria inmediata de nuevas elecciones.
Netanyahu continuaría como primer ministro mientras se define al nuevo gobierno.
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