Por segundo año consecutivo, el Paris Saint-Germain se llevó el título de la Liga de Campeones, y nuevamente, pese a los 22.000 agentes desplegados para garantizar la seguridad, se produjeron actos de violencia opacando los festejos.
"Hubo manifestaciones festivas salpicadas de algunos incidentes, lo que se ajusta a la situación que habíamos previsto y, por lo tanto, anticipado", aseguró el ministro del Interior, Laurent Núñez, durante una rueda de prensa celebrada alrededor de la 01:30 de la madrugada del domingo. Anunció "416 detenciones, de las cuales 283″ solo en el área metropolitana de París.
"Estos desórdenes son absolutamente inaceptables", insistió.
En ese inicio de la noche, una marquesina de autobús había sido destrozada muy cerca de los Campos Elíseos y un policía resultó herido.
La alcaldía del distrito 8, escenario de los disturbios en los Campos Elíseos, exigió el domingo que no se realizaran concentraciones en la famosa avenida para evitar escenas de violencia.
"El sábado por la noche, al margen de la final de la Liga de Campeones entre el París Saint-Germain y el Arsenal, la avenida de los Campos Elíseos y sus alrededores dejaron de ser un espacio de celebración para convertirse en un escenario de guerrilla urbana", denuncia el ayuntamiento en un comunicado contundente.
"Dado que es imposible celebrar un partido sin caer en el desorden, la única respuesta sensata es una nueva doctrina: el 'cero aglomeraciones’”, exige.
También se anunciaron daños en una panadería, un restaurante, dos comercios y seis vehículos en la zona de Porte de Saint-Cloud, cercana al estadio del PSG.

Macron recibirá a los integrantes del PSG
Pero más allá de estos disturbios aislados, el ambiente en las calles era el propio de un festejo deportivo de primer orden, con coches sonando el claxon, celebraciones en bares y restaurantes y un ambiente de alegría generalizada, en una noche de altas temperaturas, más propia del verano que de la primavera francesa.
El partido fue seguido por televisión en toda la ciudad, pero el estadio Parque de los Príncipes se había habilitado como el templo de reunión de los aficionados, con seis pantallas gigantes.
Nada más acabar el partido, los cánticos se sucedían: "¡Campeones de Europa!", "¡Esto es París!", "¡Luis Enrique, Luis Enrique!", mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo de la capital francesa por esa victoria, conseguida a 1.500 kilómetros de distancia.
Ante la enorme afluencia de usuarios, la red de transportes (metro y autobuses) estaba "fuertemente impactada" en la noche del sábado, con algunas líneas detenidas "para garantizar la seguridad de viajeros y conductores".
Nada más terminar el partido, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, felicitaba al club en la red social X: "¡Una nueva estrella brilla en París! Bravo al PSG, que hace soñar a toda Europa. Francia está orgullosa".
El propio Macron recibirá a los integrantes del PSG el domingo en el Eliseo a su regreso a casa, en un domingo donde el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel, será en la tarde-noche el lugar de celebración con una previsión de casi 100.000 hinchas.
La misma Torre Eiffel que en la noche del sábado se iluminaba con los colores azul y rojo del club ahora bicampeón de Europa.
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