Con Abdoollah Earally, corresponsal de RFI en Nueva Delhi
La irritación es palpable en la capital india. Si bien el gobierno mantuvo inicialmente una cautela prudente, la oposición no tardó en alzar la voz. Para Shashi Tharoor, figura destacada del Congreso y exdiplomático, ver a Islamabad tomar la iniciativa es un revés para el prestigio diplomático de la India.
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“Esperaba que el Gobierno aprovechara este momento para crear un espacio, una voz por la paz, como ha dicho a menudo el primer ministro. Pero, irónicamente, es Pakistán quien lidera el esfuerzo de mediación. No puedo estar contento”, explica.
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La vergüenza es aún mayor dado que Narendra Modi se encontraba de visita de Estado en Israel apenas 48 horas antes del inicio de las hostilidades.
Aunque el primer ministro indio afirma haber intensificado desde entonces los contactos con sus socios regionales, desde Teherán hasta Riad, pasando por Amán y Doha, fue ante el Parlamento donde quiso dejar clara la postura de la India.
“En lo que respecta a la diplomacia, la postura de la India es clara. Desde el principio, hemos expresado nuestra profunda preocupación. (…) Los ataques contra buques mercantes y las obstrucciones en el estrecho de Ormuz son inaceptables”, declaró Narendra Modi.
Según declaraciones recogidas por la prensa india, el ministro de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, habría calificado a Pakistán de mero intermediario sin ninguna credibilidad.
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