En Estados Unidos, el movimiento 'Tesla Takedown' pretende hacer de este sábado 29 de marzo un día de acción contra el multimillonario y sus empresas. Entre llamamientos al boicot y críticas virulentas a sus declaraciones políticas, Elon Musk se enfrenta a una presión cada vez mayor en todo el mundo. A pesar de todo, parece que tiene tablas para capear el temporal.

Un informe de Timéo Guillon

Ciento cincuenta mil millones de euros. Eso es lo que ha perdido Elon Musk desde que su ya gran amigo Donald Trump regresó a la Casa Blanca.

El hombre más rico del mundo sufre sobre todo por la devaluación bursátil de Tesla, su empresa de coches eléctricos, que ha perdido más de 900.000 millones de dólares de capitalización en tres meses. 

Entre su voluntad de desmantelar los servicios públicos, su presunto saludo nazi y su apoyo a la extrema derecha europea, la personalidad de este hombre nacido en Pretoria (Sudáfrica) aleja a la gente y los llamamientos al boicot se multiplican. Este sábado, el colectivo internacional 'Tesla Takedown' organiza una jornada mundial de protesta. ¿Qué repercusiones tendrá?

A primera vista, las cifras parecen implacables. En febrero de 2025, las ventas de Tesla en Francia, por ejemplo, cayeron un 25%. A escala europea, la cifra se redujo a la mitad entre enero de 2024 y 2025, según la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA).

"Los compradores de Tesla suelen ser personas comprometidas con el clima (…) Un fuerte movimiento de boicot que dure y que pueda ser mundial, puede hacer mucho daño a una multinacional como Tesla", explica Boris Manenti, autor del libro en francés 'Elon Musk, le bonimenteur' (Editions du Rocher, 2024).

La reacción en contra de Musk no es, sin embargo, el único factor a tener en cuenta. Las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles astronómicos, sobre todo en el sector del automóvil, y más aún la competencia china, en rápida expansión en el mercado de los vehículos eléctricos, también pesan en la balanza. El hecho es que entre el 17 de diciembre de 2024 y el 10 de marzo de 2025, el precio de las acciones de Tesla cayó casi un 55%.

Si los compradores son cada vez más escasos, los inversores, poco amigos de este clima de incertidumbre, ya no acuden en masa a las acciones de la firma. Y reaccionan a la menor declaración. El 10 de marzo, Elon Musk, que se ha convertido en uno de los principales asesores del presidente de Estados Unidos, declaró en Fox Business que dirigía su empresa "con gran dificultad" debido a su papel en el Doge, la agencia gubernamental de control de la eficacia. Como consecuencia, las acciones de Tesla cayeron un 15%.

"No está consternado por la situación"

"A los accionistas les gusta lo que más o menos se puede predecir, es cierto que los compromisos políticos son muy inciertos, lo que hace que la gente sea muy reacia a comprar acciones de Tesla", admite Boris Manenti, que también es redactor jefe del departamento de economía de la revista Nouvel Obs.

Sin embargo, el experto en Musk relativiza el impacto directo en las propias finanzas del multimillonario. "Su patrimonio ha bajado, lo que es bastante espectacular, pero no hay que olvidar que no es su cuenta bancaria. Es un patrimonio ficticio", explica Manenti. Hay que tener en cuenta que éste puede volver a subir en función de los anuncios.

"No creo que esté consternado por esta situación. Su prioridad no es ganar dinero, su prioridad es el poder. Si mañana deja de ser el hombre más rico del mundo, no cambiará nada. Seguirá en la cima", estima el experto. Sobre todo porque otras de sus empresas (que no cotizan en bolsa) parecen ir bien.

En enero de 2024, el valor financiero de la red social X (antes Twitter) era de apenas 12.500 millones de dólares, según la gestora de fondos Fidelity. Pero según el Financial Times, ahora vale más de 44.000 millones de dólares, la cantidad invertida en octubre de 2022 por el multimillonario para convertirse en su propietario. La red fue desertada por numerosos anunciantes como Disney e IBM, que criticaron las políticas de Elon Musk, todos han vuelto desde la elección de Donald Trump con la idea de no llevarse mal con el jefe. 

Conflicto de intereses con sus empresas privadas y los contratos públicos 

Otro punto de su éxito es el chatbot de inteligencia artificial Grok. Bajo la égida de xAI, otra de las empresas de Elon Musk, que acaba de comprar X. Se calcula que Grok tiene un valor de 75.000 millones de dólares, según Bloomberg. Con esta IA, el poderoso empresario espera conseguir varios contratos federales para equipar a los departamentos gubernamentales y seguir adelante con el desarrollo de Optimus, su robot de asistencia vital para ayudar a los ancianos en casa. Una posición que "plantea verdaderas cuestiones de conflicto de intereses", afirma asombrado Boris Manenti.

Son preguntas que también se hace SpaceX, cuyo negocio sigue floreciendo. El nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, es un apóstol del "Nuevo Espacio" (el desarrollo de programas basados en la agilidad de las start-ups), y nunca ha ocultado su cercanía a Musk, cuyos cohetes deberían beneficiarse en el futuro.

En cuanto a Starlink, la constelación de satélites comercializada por SpaceX, podría ganar cuota de mercado en Estados Unidos gracias al nombramiento de Arielle Roth al frente del fondo gubernamental de 42.000 millones de dólares para llevar Internet de alta velocidad a las regiones desatendidas y subatendidas del país. Al menos eso temen los demócratas.

Para el hombre que invirtió más de 120 millones de dólares en la campaña del candidato Trump, la lealtad y el compromiso con el nuevo presidente estadounidense podrían ser especialmente gratificantes.

Demasiado megalómano para dejarlo escapar 

La fuerza de Elon Musk reside en la multipropiedad. A pesar de sus contratiempos con Tesla, el hombre nacionalizado estadounidense en 2002 tiene varios ases en la manga. Pero, ¿es posible utilizarlos todos de una vez?

Ross Gerber, inversor histórico de Tesla, ha declarado a Sky News que la empresa "necesita un nuevo CEO". "O Elon vuelve a Tesla y se convierte en el CEO de Tesla y deja sus otros trabajos, o se centra en el gobierno y sigue haciendo lo que está haciendo, pero encuentra un CEO adecuado para Tesla", estima.

Una opción que a Boris Manenti le cuesta creer. "Estas peticiones de dimisión chocan con el mayor problema de Elon Musk que es su ego. Es alguien a quien le encanta ser el centro de atención. Quiere que se hable de él y que se reconozca el éxito de sus empresas", asegura. 

A pesar de sus multimillonarias pérdidas, Elon Musk sigue siendo el hombre más rico del mundo, con una fortuna estimada en 350.000 millones de dólares, según Forbes. 

RFI

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