Narges Mohammadi, cuyas más de dos décadas de activismo fueron reconocidas con el Premio Nobel de la Paz en 2023, fue detenida el 12 de diciembre en Mashhad, en el este de Irán, tras criticar a las autoridades religiosas iraníes durante un funeral. Hoy en día, su estado es muy preocupante y estaría “entre la vida y la muerte”, según su abogada Chirinnne Ardakani, tras su hospitalización el fin de semana pasado.
Pena arbitraria y atención médica denegada
“Lleva siete días ingresada en la unidad de cuidados intensivos cardiológicos, tras haber sufrido dos episodios de malestar cardíaco que le provocaron una pérdida de conocimiento. El segundo episodio, ocurrido el pasado 1 de mayo, provocó su ingreso de urgencia, in extremis, ya que se le ha denegado constantemente la atención médica desde que fue reingresada en prisión el pasado 12 de diciembre”, explica a RFI su abogada.
“Recuerdo que actualmente cumple una pena de prisión arbitraria tras haber sido condenada el pasado mes de febrero a siete años y medio de cárcel por atentar contra la seguridad nacional y propaganda contra el Estado iraní al término de un juicio injusto, y se le privó de la posibilidad de defenderse mediante su abogado, que no pudo asistir a la vista”, recalca.
“En estas circunstancias, Narges Mohammadi fue encarcelada en la prisión de Zanjan en febrero de 2026, un centro penitenciario que no prevé la separación entre presos políticos y presos comunes, lo cual es ilegal. Por lo tanto, se encuentra recluida en condiciones extremadamente difíciles y, además, está aislada, a más de 700 kilómetros de su domicilio. Y todo ello como represalia para quebrantarla psicológicamente. Es en este contexto en el que se le ha denegado repetidamente la atención médica desde el pasado mes de diciembre. Recuerdo que Mohammadi padece una enfermedad preexistente, ya que fue operada del corazón en 2021, y que salió de prisión gracias a un permiso médico en diciembre de 2024”, señala asimismo Chirinnne Ardakani.
“Siempre se ha negado a ceder”
Ardakani subraya también la voluntad inquebrantable de luchar de Narges Mohammadi: “Recuerdo que ha entrado y salido de la cárcel en repetidas ocasiones porque siempre se ha negado a ceder. Ha sido detenida más de 14 veces, ha cumplido más de 10 años de prisión y aún le quedan 18 años por cumplir. Así pues, se trata de una mujer que siempre se ha negado a someterse, que lucha por la libertad en Irán, contra la dictadura militar y religiosa, pero también contra la pena de muerte, ya que esta forma parte de los castigos crueles e inhumanos a los que recurre sistemáticamente el Estado iraní para acallar todas las voces disidentes”.
“Ella siempre se ha negado a abandonar su país, porque es desde allí que libra su lucha por las libertades y por la democracia. Siempre ha explicado que no le correspondía a ella marcharse, sino a ese régimen que, una vez más, se distinguió el pasado mes de enero por el asesinato en masa de miles de iraníes que salían pacíficamente a las calles del país para exigir el derecho a la autodeterminación. Y así, fiel a sí misma, hoy paga el precio de esas luchas y lo paga con su salud física”, insiste.
“Las voces son demasiado silenciosas”
“Entonces hoy en día, la situación es sin precedentes. Tenemos un régimen iraní que está asesinando poco a poco a la figura de la paz, tanto en sentido literal como figurado. Y, por desgracia, hoy en día las voces son demasiado silenciosas, ya que lo hace con total impunidad. Son muy pocos los jefes de Estado que han expresado su solidaridad con Narges Mohammadi, y las pocas declaraciones que hemos podido escuchar han sido obra de portavoces y de la diplomacia. Pero pocos jefes de Estado lo han hecho”, denuncia Chirinne Ardakani.
“Y uno se entristece por este silencio porque asesinar impunemente a una Premio Nobel de la Paz es algo por lo que toda la comunidad internacional pagará el precio. Y por eso nos negamos a imaginar hoy ese escenario que debe poder evitarse desde todos los puntos de vista. Y es toda la comunidad internacional la que, con una sola y misma voz, debe exigir la liberación de Mohammadi y de todos los presos de conciencia en Irán”, concluye la abogada.
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