Por esta bodega de 200 metros de largo pegada a las pistas de aterrizaje del aeropuerto de París-Charles de Gaulle, en Roissy, transitan más de 2 millones de toneladas de mercancías cada año.
Valérie Besson, jefa de la oficina de aduanas supervisa los controles de miles de paquetes en busca de estupefacientes o de especies de plantas o animales prohibidos. Ante una mesa llena de productos, Besson nos presenta un verdadero botín de productos derivados de animales y plantas, decomisados en estas últimas semanas. Una pequeña muestra del gigantesco tráfico de especies silvestres.
"Como pueden verlo aquí hemos incautado plantas. Hay muchos coleccionistas de orquídeas y cactus en Francia. Tenemos dos pieles de caimanes que procedían de EE.UU. Dos pieles completas con el cráneo y los dientes. A veces solo se trata de huesos, de cuernos, de patas o de pelos de elefantes. Y tenemos aquí dos magníficos cuernos de rinocerontes”, describe la funcionaria.

"A veces encontramos medicamentos que contienen extractos de especies protegidas por Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Puede ser bilis de oso, extraída en los osos vivos, caballitos de mar secos, flores protegidas utilizadas para medicamentos asiáticos por sus supuestas virtudes para dar fuerza y virilidad. Como el polvo de cuerno de rinoceronte: el kilo puede venderse en 40.000 euros”, agrega Besson.
Los servicios aduaneros mantiene secretos los criterios de revisión de los paquetes que transitan por el aeropuerto de París Charles de Gaulle. Pero admiten que las capturas son frecuentes. “También hemos encontrado animales vivos. Ocurre muy rara vez, pero una vez incautamos un pitón real a punto de ser exportado", indica Valérie Besson.

"Se han encontrado animales vivos en los equipajes de pasajeros del aeropuerto de Roissy. Ha ocurrido”, agrega Laurent Authier, responsable adjunto del servicio de aduanas del aeropuerto.
En 2024, las aduanas francesas interceptaron 21 arañas, reptiles, felinos, decenas de aves, 62 kilos de marfil, 25.000 kilos de madera protegida oriunda de Perú y de Madagascar, entre otros países.
Y a principios de mayo, el tribunal de Burdeos condenó a 17 personas a penas de cárcel de hasta 5 años por su participación en un tráfico internacional de alevinos de anguilas, muy cotizadas en Asia.

“A nivel global, el tráfico de especies protegidas es el cuarto tráfico más lucrativo después del narcotráfico, la trata de seres humanos y el tráfico de armas", recuerda Laurent Authier.
Tras su decomiso, los animales vivos son enviados a zoológicos, acuarios o refugios certificados para recibir los cuidados necesarios. Fue el caso de unos ajolotes, unos anfibios endémicos de México, enviados al acuario de París tras ser confiscados por los agentes.
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