89-6-4 es una secuencia de números que ahora lleva las huellas de una censura que se extiende a Hong Kong. Según Human Rights Watch, basta con una matrícula para convertir a alguien en un objetivo. Mostrar las fechas de la masacre de Tiananmen de 1989 puede infringir la Ley de Seguridad Nacional, en vigor desde 2020 bajo la presión de Pekín.
"Un conductor puede ser interceptado por la policía o sufrir algún tipo de acoso. Esos números recuerdan al 4 de junio. Eso es lo que ocurre en China, y ahora también en Hong Kong", explica Yalkun Uluyol, investigador sobre China en Human Rights Watch.
El parque Victoria, desierto
Vigilia anual prohibida, museo conmemorativo cerrado, detenciones… En seis años, el parque Victoria ha quedado desierto. Allí tenían lugar las conmemoraciones, a iniciativa de la Alianza de Hong Kong, una organización prodemocrática. Dos de sus líderes conocerán su sentencia en julio; se enfrentan a hasta 10 años de prisión.
"Lee Cheuk-yan y Chow Hang-tung están acusados de "incitación a la subversión". Ya lo hemos visto: las autoridades de Hong Kong imponen largas penas a los opositores políticos", detalla Yalkun Uluyol.
Ante la censura, se pueden ver en los bancos del parque Victoria ramos y flores de papel, colocados con toda discreción.
En Pekín, prohibido visitar el cementerio donde yacen las víctimas
La policía comunicó a los familiares de las víctimas que no se les permitiría visitar un cementerio de Pekín en el aniversario de la represión, según informó una persona con conocimiento del asunto. Dicha persona habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.
Los familiares de las víctimas han visitado el cementerio en el aniversario durante más de 30 años para leer declaraciones conmemorativas bajo la vigilancia de la policía, según Amnistía Internacional. Pertenecen a un grupo denominado "Madres de Tiananmen".
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, quien recientemente acompañó al presidente Donald Trump en una visita de Estado a Pekín, emitió un comunicado con motivo del aniversario. "Ninguna censura, por grande que sea, puede borrar el pasado", decía. "Aquellos que se sacrificaron para defender sus derechos inalienables a la libertad de expresión y de reunión pacífica serán reivindicados algún día".
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, tachó a EE. UU. de difamar el sistema político de su país. "Instamos a la parte estadounidense a que […] deje de utilizar la llamada democracia y los derechos humanos como pretexto para interferir en los asuntos internos de China", afirmó.
Con agencias
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