Este miércoles fue bombardeado un importante yacimiento gasístico de Irán en el Golfo, provocando un incendio: el yacimiento de South Pars-North Dome, compartido por Irán y Catar, es la reserva de gas conocida más grande del mundo y abastece cerca del 70% del gas natural doméstico de la República Islámica.
Represalias de Irán contra Catar
En represalia, Irán atacó Ras Lafan, en Catar, el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo, y volvió a hacerlo el jueves. La empresa energética estatal de Catar, QatarEnergy, reportó "daños considerables" la madrugada del jueves pero los incendios provocados por el ataque fueron contenidos, según el Ministerio del Interior, que no reportó víctimas.
En cuanto a South Pars, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar afirmó que "los ataques israelíes contra instalaciones vinculadas al yacimiento iraní de South Pars, una extensión del yacimiento North Field de Catar", constituían "una medida peligrosa e irresponsable". Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Omán también condenaron el ataque.
Catar es el segundo exportador mundial de GNL y el Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó que los ataques en la región "cruzaron todas las líneas rojas al tener como objetivo a civiles, así como instalaciones civiles y vitales". Abu Dabi (EAU), también cerró un centro de procesamiento de gas natural tras la caída de escombros de misiles interceptados.
EEUU podría destruir "la totalidad del yacimiento de gas de South Pars"
A raíz de esto, Donald Trump amenazó con destruir los yacimientos de gas iraníes si Teherán continúa sus ataques contra Catar. Si Irán "decide imprudentemente atacar" a Catar, entonces Estados Unidos, "con o sin la ayuda y el consentimiento de Israel, destruirá masivamente la totalidad del yacimiento de gas de South Pars", escribió el presidente de Estados Unidos en su red Truth Social.
También afirmó que el ataque del miércoles a ese yacimiento iraní en el Golfo fue responsabilidad de Israel y que Estados Unidos "no tenía conocimiento" de esa acción. Antes de su declaración, el Wall Street Journal había citado a funcionarios estadounidenses anónimos que afirmaban que el presidente había respaldado el ataque contra South Pars como una advertencia a Irán por sus restricciones al tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz, pero que no deseaba que se produjeran más ataques de ese tipo.
Ese nuevo episodio en la guerra desatada el 28 de febrero por la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán disparó los precios del petróleo, llevando el barril de Brent a más de 112 dólares el jueves.
Arabia Saudita "se reserva el derecho" de responder militarmente a Irán
Los temores a una extensión del conflicto a todo Oriente Medio están acentuando, y Arabia Saudita aseguró que "se reserva el derecho" de responder militarmente a Irán, que ataca regularmente su territorio con drones y misiles.
Los países del Golfo "no han sido consultados, no han aprobado esta guerra. Hasta ahora se han abstenido de sumarse a ella, a pesar de las presiones de los estadounidenses, al parecer, que desearían ampliar esta coalición bilateral a otros socios. De hecho, están muy preocupados porque también se está cuestionando su modelo de desarrollo, así como su capacidad para llevar a cabo proyectos importantes, aunque dispongan de considerables reservas financieras", analiza para RFI el exembajador francés en Arabia Saudita y en los Emiratos Árabes Unidos, François Gouyette.
"Pero cuanto antes termine el conflicto, mejor, y al mismo tiempo, es evidente que, si el conflicto debe terminar, desean que los estadounidenses hayan avanzado lo suficiente hacia el objetivo de reducir significativamente las capacidades ofensivas de Irán, para no encontrarse mañana con un régimen fallido, pero que seguiría en el poder y que sería una amenaza para los vecinos del Golfo", agrega Gouyette.
En casi tres semanas de guerra, las monarquías del Golfo han constatado que sus infraestructuras energéticas son objetivos para Teherán, y los bombardeos contra instalaciones iraníes ofrecen a la República Islámica un argumento para intensificar sus ataques contra las infraestructuras de sus vecinos.
Con AFP y prensa
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