El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, precisó que esta tregua, que rige desde el jueves hasta la medianoche del lunes, hora local, se produjo "a petición de países islámicos amigos, como Arabia Saudita, Catar y Turquía".
"Pakistán hizo este gesto de buena fe y de acuerdo con las normas islámicas", escribió en X, pero advirtió que "en caso de cualquier ataque transfronterizo, ataque con drones o cualquier incidente terrorista dentro de Pakistán, las operaciones se reanudarán de inmediato con mayor intensidad".
Poco después, el vocero del gobierno afgano, Zabiullah, anunció un "cese temporal" de lo que definió como "operaciones defensivas para repeler la injusticia".
El alto funcionario afgano también mencionó que el gesto había sido solicitado por Arabia Saudita, Catar y Turquía.
En tanto, en Kabul, la capital afgana, tuvieron lugar los funerales de algunas de las cientos de víctimas de un ataque paquistaní contra un centro de desintoxicación de drogadictos en Kabul, ante el cual el gobierno talibán prometió represalias.
En una ladera a las afueras de Kabul, y bajo la lluvia, voluntarios de la Media Luna Roja afgana transportaron decenas de ataúdes de madera desde una flota de ambulancias hasta una fosa común, excavada en el terreno rocoso por grandes excavadoras.
Junto a la fosa, el ministro del Interior, Sirajuddin Haqqani, dijo que los fallecidos eran víctimas inocentes atacadas por "criminales", a pocos días del fin del Ramadán.
"Hoy fue un día triste. Di mi más sentido pésame a Afganistán, especialmente a las familias de los mártires", dijo a los asistentes.
– "No queremos la guerra" –
"Los afganos están viviendo días difíciles (…), esas personas eran seres humanos y pediremos que se rindan cuentas por ellos", declaró el ministro y advirtió a los responsables del ataque de la noche del lunes: "No fuimos débiles ni estuvimos indefensos. Verán las consecuencias de sus crímenes".
Pero Haqqani también sugirió que las negociaciones fueron la opción preferida para detener los combates.
"No quisimos guerra, pero la situación llegó a esto", dijo. "Por eso, intentamos resolver los problemas a través de la diplomacia", agregó.
Las autoridades talibanes afirmaron que unas 400 personas murieron y más de 200 resultaron heridas en el ataque del lunes, el incidente más mortífero hasta la fecha en la escalada de violencia entre los dos vecinos.
Pakistán, que negó haber bombardeado deliberadamente el centro, acusó a Kabul de dar refugio a extremistas que luego atentaron en su territorio, aunque Afganistán lo desmintió.
"Por lo que vimos y lo que hablamos con los demás que participaron en la respuesta (de emergencia), podemos decir que hubo cientos de muertos y heridos", declaró a la AFP.
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