"Ya no sé tú, pero yo ya no me identifico con el movimiento tradwife", afirma en Instagram Bernadine Bluntly, una mujer que ahora cuestiona el modelo que durante años defendió, el de las tradwives, las esposas tradicionales. "Todavía soy cristiana y creo en los valores de la familia, pero ya no creo en los roles de género extremos", confiesa.
"No tienes que cuestionar su autoridad"
El movimiento reivindica los papeles de otra época: ella cuida de la casa y él mantiene a la familia y toma las decisiones. "Tengo 19 años, no tengo carrera, ni fui a la universidad, y estoy casada con un hombre 10 años mayor que yo", decía Bernadine, al igual que Checa, otra influencer: "No tengo trabajo y no voy a buscar uno".
Renunciar a sus sueños es la mayor prueba de amor. Las tradwives presumen de no trabajar, pero algunas cobran miles de dólares contando su vida en internet. Bernadine nos aclara esta contradicción: "¡Pero! en estos círculos está bien porque el marido lo permite, tu marido te está dando permiso para estar en redes y todo el dinero va a la familia. Y en segundo lugar, estás promoviendo los valores con los que él comulga, estas creencias tradicionales de los géneros".
Ella mantenía a la familia con sus redes sociales, pero su marido seguía siendo el jefe. Romper con esa vida no fue fácil, cuenta: "La mayoría del círculo social con el que yo me movía estaban también dentro de esa idea más fundamentalista, más bíblica de él es la cabeza del hogar y tú tienes que cometerte a él, no tienes que cuestionar su autoridad, cosas así".
"Las estoy traicionando"
Nos cuenta que el utilizaba la Biblia y los valores tradicionales para justificar el control. " Poco a poco todo estaba más limitado…", recuerda. La convenció de que él y sus seis hijos eran su única prioridad para ella. Tras años de maltrato físico, puso fin al matrimonio.
"El nicho de género que solían ser mis compañeras, ahora sienten que estoy amenazando su marca, o que estoy amenazando al grupo, ¿sabes? Les estoy haciendo parecer mal y las estoy traicionando. Eso es lo que piensan, no parece realmente importarles lo que yo he tenido que pasar", lamenta Bernadine.
Bernadine fue una de las voces que la derecha más conservadora convirtió en bandera contra el feminismo. Pero como ella cada vez más mujeres del movimiento cuestionan ese ideal que ya no las representa.
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