En medio de la crisis en el Golfo y de la parálisis del estratégico estrecho de Ormuz, Emiratos Árabes Unidos sorprendió al anunciar este martes su retirada de la OPEP y de su extensión OPEP+. La decisión se produjo en un contexto de crecientes tensiones regionales y de bloqueo de una de las vías marítimas más importantes para el tránsito de petróleo mundial.

Según el análisis de Jorge León, jefe de análisis geopolítico en la consultora Rystad Energy, las razones de este giro se venían gestando desde hace años. En el plano geopolítico, se ha observado una creciente división entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. "Hemos visto en los últimos años discrepancias sobre la guerra de Yemen y sobre la reciente guerra en Oriente Medio", apunta León.

Mientras Abu Dabi se ha alineado de forma más clara con Israel y con Estados Unidos, Riad ha adoptado una postura más distante respecto a esa alianza, lo que ha acentuado la brecha entre los dos socios clave del Golfo.

A ello se suma un componente económico relevante. Emiratos Árabes Unidos está detrás de una capacidad productiva de petróleo muy superior a la que le permitían las cuotas fijadas por la OPEP. "Antes de la guerra, la cuota emiratí rondaba los 3,5 millones de barriles diarios, nivel que coincidía con su producción efectiva. Sin embargo, el país dispone de una capacidad cercana a los 5 millones de barriles diarios", explica el experto.

Impacto a largo plazo

Es decir que el país cuenta con un volumen considerable de capacidad ociosa, fruto de fuertes inversiones realizadas para aumentar su potencial de bombeo. Desde la óptica de Abu Dabi, esta capacidad infrautilizada representa un coste elevado sin perspectivas claras de ser aprovechada en el marco de las restricciones del cártel.

Emiratos Árabes Unidos es el tercer mayor productor de la OPEP y aporta alrededor del 10% del crudo. A pesar de la magnitud de la decisión, los mercados reaccionaron con calma: no se registró una caída drástica en los precios.

"El impacto inmediato ha sido prácticamente nulo porque el estrecho de Ormuz está cerrado. El precio del petróleo prácticamente ni se movió con el anuncio", dice Jorge León. En estas condiciones, aunque Abu Dabi abandone este viernes 1° de enero la OPEP, no puede materializar de forma rápida un aumento de producción, ya que no tiene la posibilidad física de exportar esos volúmenes adicionales debido al bloqueo del paso marítimo. "No puede sacar esas exportaciones".

Mayor competencia para Latinoamérica

El escenario cambiará cuando se reabra el estrecho. Será en ese momento cuando se perciba el impacto real de la decisión: Emiratos Árabes Unidos tendrá margen para elevar su producción y colocar más crudo en el mercado internacional.

León considera que, una vez restablecido el tránsito por Ormuz, "sí que vamos a ver el impacto real de la decisión de Emiratos Árabes Unidos, donde podrá aumentar producción" y se observarán precios del petróleo algo más bajos que en el caso de que hubiera permanecido dentro de la OPEP.

Este efecto de presión a la baja no será favorable para los países productores, especialmente en América Latina. "Para Estados cuya producción está creciendo rápidamente —como Guyana, Argentina o Brasil—, habrá un aumento de la competencia por la llegada de mayores volúmenes de crudo desde Oriente Medio". Esto supone un desafío para los ingresos de las economías exportadoras emergentes de la región.

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