Con AFP
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, descartó este jueves que existan "evidencias sólidas" de que Marruecos estuviera detrás de la entrada de decenas de miles de migrantes al territorio español norafricano de Ceuta a finales de julio.
De ser así, aseguró, el Gobierno español actuaría "en consecuencia, con total contundencia, como exige la situación". "Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando así la situación lo ha requerido", ahondó.
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La gestión de Sánchez de la crisis durante el último mes ha sido duramente criticada por la oposición de derechas y extrema derecha, convencida de que el país africano tuvo un papel en esta repentina afluencia de migrantes en Ceuta.
La cuestión del posible papel de Marruecos en esta crisis está en el centro del debate en España desde hace un mes, unas sospechas alimentadas este miércoles por las filtraciones a la prensa de un informe policial que denuncia la "permisividad" de las fuerzas de seguridad marroquíes para que los migrantes pudieran llegar a Ceuta.
Condena a Marruecos por reclamo de soberanía
Aunque volvió a exculpar a Rabat, Pedro Sánchez condenó en su discurso las declaraciones recientes de dos ministros marroquíes respecto a los derechos del país norafricano sobre Ceuta y Melilla. "Hemos rechazado tajantemente" esas declaraciones, por las que "convocamos a la embajadora marroquí el pasado 21 de agosto", explicó Sánchez.
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Ese día, el medio marroquí Le Desk señaló que el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reivindicó en una entrevista a la cadena pública 2M la "marroquinidad" de Ceuta y Melilla. "Desde hace siglos estas dos ciudades son españolas (…) Y les aseguro que por parte del Gobierno de España va a seguir así hasta el final de los tiempos", replicó Sánchez en el Congreso.
El jefe del Gobierno también defendió en su discurso la necesidad de que el rey Felipe VI visitara las dos ciudades "en las próximas semanas" para transmitir "el compromiso absoluto del Estado" con ellas. La última visita de un monarca español a esos dos territorios se remonta a noviembre de 2007, cuando lo hizo el rey Juan Carlos, lo que provocó una crisis diplomática con Rabat.
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