El Movimiento Popular Dominicano (MPD) aprovechó el acto de conmemoración del 55 aniversario del asesinato de su secretario general Maximiliano Gómez —conocido como El Moreno— para lanzar un llamado urgente a la unidad de las fuerzas progresistas del país, al tiempo que arremetió contra las políticas del gobierno de Luis Abinader, a quien acusó de entregar la soberanía nacional al Comando Sur de los Estados Unidos.
El acto central se realizó el pasado 21 de mayo en el cementerio nacional Máximo Gómez, en Bruselas, Bélgica, donde reposan los restos del líder emepedeísta asesinado en esa ciudad el 23 de mayo de 1971 a los 28 años de edad, en circunstancias que nunca fueron esclarecidas oficialmente por las autoridades belgas.

Fernando Hernández, vocero nacional del MPD, pronunció un reconocimiento público de las limitaciones históricas de la izquierda dominicana.
"Debemos reconocer que, a 55 años del vil asesinato del Moreno, las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda hemos sido incapaces de forjar un frente alternativo que le pueda disputar el poder a las fuerzas reaccionarias y conservadoras del país".
La autocrítica, inusual en organizaciones que históricamente han priorizado la retórica sobre el balance, contrasta con el optimismo que el propio MPD expresó en el mismo acto al afirmar que "existen todas las condiciones" para construir ese frente en el presente.
El MPD exigió rechazar "la política de endeudamiento del gobierno" y oponerse a "la entrega de nuestra soberanía, de los principales puertos y aeropuertos al Comando Sur de los Estados Unidos".
La organización también reiteró su oposición a la explotación minera en las cordilleras Septentrional y Central, y en el Valle de San Juan.
El rechazo a la "partidocracia"
Hernández fue categórico al advertir a las fuerzas de izquierda que no deben alinearse con ninguno de los partidos del sistema político tradicional dominicano, a los que describió en términos rotundos:
"Todos son hijos del imperio, unos son hijos legítimos y otros son bastardos, pero responden a los intereses del capital nacional e internacional. Llámese: PRM, PRD, PLD, FP, PRSC y demás bisagras", opinó.
La postura del MPD coincide con la de otras organizaciones de izquierda que, como el propio Partido Comunista del Trabajo (PCT), han rechazado recientemente la decisión del gobierno de recibir deportados de terceros países en territorio dominicano.
El Moreno: un legado aún sin resolver
Maximiliano Gómez nació el 5 de mayo de 1943 en San Pedro de Macorís. Fue una de las figuras centrales de la resistencia política durante los llamados "Doce Años" del gobierno de Joaquín Balaguer, y mantuvo vínculos con movimientos revolucionarios de América Latina y el Caribe.
Su muerte en Bruselas, donde vivía exiliado, sigue siendo objeto de versiones contradictorias: la más extendida apunta a un envenenamiento ordenado por el régimen balaguerista.
Hernández lo definió como "el más grande y extraordinario dirigente proletario de todos los tiempos" y destacó que Gómez "estaba orgulloso de su color y de sus raíces proletarias", superando lo que el vocero llamó "los dos pecados originales: la negritud y la pobreza".
Solidaridad internacional y posiciones geopolíticas
El MPD ratificó en el acto su respaldo a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia e Irán, y condenó lo que calificó como "acto de piratería" de la administración Trump contra Venezuela.
La organización exigió la libertad de los detenidos Nicolás Maduro y Cilia Flores, y rechazó las acciones judiciales del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el general Raúl Castro.
En el acto también participaron representantes del Referente de la Izquierda Dominicana (RID), del Partido Patria para Todos y Todas (PPT) y el secretario general del PCT, Aquiles Castro.
El MPD cerró el acto reafirmando su compromiso con la convocatoria de una Asamblea Constituyente "con participación popular para refundar la República Dominicana", una demanda que la organización sostiene desde hace años, pero que no ha logrado articular en una plataforma de movilización amplia, precisamente la debilidad que el propio Hernández reconoció ante la tumba de El Moreno.
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