La convención interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) celebrada este domingo en Santo Domingo cerró con la elección de la nueva dirección nacional que conducirá a la organización oficialista durante los próximos dos años. El presidente Luis Abinader encabezó la plancha única presentada ante la Asamblea de Delegados y fue ratificado por aclamación como presidente del partido para el período 2026-2028.
A su lado, la estructura quedó integrada de la siguiente manera:
- El presidente de la República, Luis Abinader, asumirá la presidencia del partido
- Deligne Ascención, la primera vicepresidencia
- Juan Garrigó Mejía, la Secretaría General
- Gloria Reyes, la Secretaría Nacional de Organización.
Una dirección que llega tras semanas de negociación
La elección de este domingo no fue improvisada. Durante días, la dirigencia del PRM negoció en silencio los nombres que integrarían la plancha. La Secretaría General y la Secretaría de Organización fueron los cargos que más tensión generaron.
Deligne Ascención, presidente de la Comisión Nacional de Elecciones Internas (CNEI), fue quien confirmó públicamente los acuerdos alcanzados por la Dirección Ejecutiva. Ascención quedó contemplado como vicepresidente ejecutivo del partido, con la tarea de manejar la operatividad de la organización para que Abinader pueda mantenerse enfocado en la gestión de gobierno.
El presidente saliente, José Ignacio Paliza, fue quien propuso originalmente que Abinader asumiera la presidencia del partido, argumentando la fortaleza de su liderazgo y la necesidad de encarar el nuevo ciclo político con una conducción sólida.
Qué significa esta nueva estructura
La decisión de que Abinader presida el PRM tiene un peso político que va más allá de lo orgánico. Por primera vez desde que asumió el gobierno en 2020, el mandatario concentra formalmente tanto el liderazgo del Estado como el de la principal fuerza política del país.
Esa doble conducción —gobierno y partido— es una señal clara de que el PRM quiere entrar al ciclo 2026-2028 sin fisuras internas. La fórmula de la plancha única, elegida por aclamación, apunta precisamente a eso: evitar que las ambiciones individuales deriven en una disputa pública que debilite a la organización antes de tiempo.
Los cargos de secretaría y vicepresidencias tampoco son menores. Quienes los ocupen serán, en la práctica, los operadores políticos del partido durante los próximos dos años: los encargados de mantener la maquinaria territorial activa, gestionar las alianzas y preparar el terreno para 2028.
El partido que gobierna con mayoría propia
El PRM llega a esta convención desde una posición de fortaleza inusual en la política dominicana. En las elecciones de mayo de 2024, Abinader fue reelecto con más del 57% de los votos en primera vuelta —una victoria que no requirió balotaje y que dejó a la oposición muy por detrás. El partido también controla una mayoría en el Congreso Nacional y gobierna la mayoría de los municipios del país, incluyendo el Distrito Nacional.
Con ese respaldo, la nueva dirección del PRM asume con un horizonte político despejado, aunque no exento de desafíos: la gestión económica, la seguridad ciudadana y la cohesión interna serán las pruebas que definirán si el partido llega competitivo a las urnas de 2028.
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