Cuando hace seis años el Gobierno del PLD encabezado por Danilo Medina tuvo que enfrentar el COVID, tiempos en que a la gente se le pedía no salir de sus casas, se estableció una serie de subsidios y otras políticas que, lamentablemente, las mantiene en gran medida el actual gobierno del PRM, aun cuando ya no hay pandemia, pero se utilizan como excusa por los altos precios del petróleo.

Medina estableció subsidios a los pobres a través de una enorme cantidad de tarjetas de débito que hoy perduran como Supérate, Bono Gas, Bono Luz, etc. La cantidad de empleados públicos hoy aumenta cada año, como lo hace el subsidio a las tres Edes. En el presupuesto de este año se tiene asignada la enorme suma de $85 millones como subsidio a las Edes, pero ya durante el primer trimestre se destinaron $24 millones, por lo que a ese ritmo se llegará a los $100 millones. Los que pagan la luz deberían pagar más para reflejar los altos costos de generación, ya que el 80% de la misma proviene de fuentes externas, como el gas natural, el carbón y el diésel. Pero, además, un alto 40% de los que consumen luz no la pagan y, a pesar de eso, se les continúa suministrando el servicio. El subsidio también se mantiene para la gasolina y de este se beneficia tanto el dueño de un Mercedes Benz como el de un carrito de concho.

Ante los nuevos aumentos en los precios internacionales del petróleo, el gobierno actual continúa con la misma política de los tiempos del COVID. La semana pasada Fitch Ratings desmejoró la calificación a nuestro país de "positiva" a "estable", debido a nuestra débil capacidad de pago de la deuda dados los altos intereses de la misma. Hoy día estamos gastando más pagando los intereses de la deuda pública en moneda extranjera y local que lo que dedicamos al 4% a Educación. Por cierto, nos preocupa la noticia de que una alta proporción de los estudiantes de bachillerato en escuelas públicas optan por abandonar sus estudios para buscar trabajo.

La cantidad de empleados públicos sigue en aumento y si un alto funcionario es destituido se le asigna un nuevo sueldo como "asesor", pero no se le saca de la nómina.

En el presupuesto de este año el petróleo se estimó en unos 60 dólares el barril. Ya está cerca de los 100 dólares y las perspectivas de que baje son extremadamente inciertas. Consecuentemente, no puede continuarse con la política de los tiempos del COVID para enfrentar una situación diferente. No aumentar precios en base a incrementar los subsidios no es el camino correcto. Tomar prestado para cubrir déficits es transferir el problema al próximo gobierno. Endeudarnos en moneda extranjera para subsidiar es totalmente improcedente. Además, el muy alto nivel de gasto corriente dentro del presupuesto, debido a los excesos en la nómina pública, intereses y subsidios, implica que queda poco dinero para inversiones públicas y el bajo nivel de esas inversiones implica menor crecimiento.

El gobierno tiene que reconocer que hay que transferir parte de los efectos de la crisis internacional al público a través de incrementos en precios en el sector energético y los combustibles, a pesar del gran costo político que eso implica. Eso lo facilita el hecho de que el presidente Abinader no va a la reelección.

La escasez de algunos productos petroleros como la gasolina de aviación ya está afectando vuelos en otras partes del mundo, mas no el nuestro, pero si el problema llega nos perjudicaría mucho por la gran dependencia nuestra en el turismo aéreo. Por suerte para nosotros, sin embargo, recibimos los productos petroleros desde el Golfo de Estados Unidos y Curazao y no desde orígenes más distantes y complejos.

Bernardo Vega

Historiador, economista

Economista, historiador, autor de decenas de libros. Impenitente columnista, fue gobernador del Banco Central y embajador ante la Casa Blanca. Ex director del periódico "El Caribe" y de la revista "La Lupa Sin Trabas". Actualmente es presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

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