Hace poco experimenté que, cuando la vida se detiene por un golpe seco, lo único que nos mantiene a flote es la red que otros tejieron a nuestro alrededor mucho antes de la tragedia. Esa red no se improvisa; se construye hilo a hilo, en los días en que parece que no pasa nada.

Por eso, cuando me preguntan por qué necesitamos un día específico para recordar que podemos dar, mi respuesta ha cambiado. La pregunta no es por qué nos falta generosidad, sino por qué nos cuesta tanto organizarla.

En nuestro país, la solidaridad suele ser un volcán: explosiva ante una tormenta o una crisis, pero silenciosa y dormida el resto del año. Damos de forma reactiva y episódica. Pero, ¿qué pasaría si convirtiéramos ese impulso en una estructura constante?

Más allá de la fecha

GivingTuesday, que este año celebraremos el 1 de diciembre, no es solo un día en el calendario. Es una forma de contrarrestar la indiferencia cotidiana. La idea ha calado tanto que ya vemos surgir iniciativas como el MartesUnidos en junio, o TogetherTuesday como le han llamado en Estados Unidos. Pero el verdadero desafío no es multiplicar las fechas, sino construir la arquitectura de la generosidad.

Esa arquitectura no se levanta sola. Requiere que cada actor de nuestra sociedad deje de actuar como una isla y empiece a funcionar como parte de un sistema.

En el caso de las empresas, dar no es la foto de la entrega de un cheque. La generosidad corporativa real es coherencia estratégica. Se nota en cómo se cuida al colaborador, en la ética de la cadena de suministro y en cómo el propósito del negocio responde a problemas reales de la comunidad.

Las organizaciones sin fines de lucro operan con otra lógica. Su moneda más valiosa no es el dinero, sino la confianza. En un contexto de credibilidad frágil, su rol es demostrar con claridad que cada aporte se transforma en un cambio tangible.

Las iglesias y comunidades representan el tejido más cercano. Allí donde el Estado o el mercado llegan tarde, la comunidad organizada suele llegar primero. Para ellas, dar no es un evento. Es una forma de construir sentido y pertenencia.

Del evento a la cultura

Nuestra generosidad está fragmentada. Somos potentes en la urgencia, pero nos cuesta el compromiso sostenido. Organizamos eventos brillantes, pero aún estamos construyendo cultura. Y sin cultura, la generosidad no escala; simplemente se agota.

No se trata de romantizar la ayuda, sino de estructurarla. Es pasar de la buena intención a la práctica sistémica. Un martes cualquiera de octubre es tan valioso para una causa como el martes de diciembre, porque el hambre, la falta de educación o la soledad no saben de calendarios.

La red que se construye en silencio

Al final, una sociedad que sabe dar de manera constante y organizada no solo es más solidaria; es más resiliente. Es una sociedad que, cuando llega el invierno personal o colectivo, ya tiene la red lista para sostenernos a todos.

La invitación hoy no es a que esperes el próximo martes de dar para activar tu voz o tus recursos. Es a que hoy mismo, en la monotonía de un día ordinario, decidas qué hilo vas a tejer.

Construyamos un país donde dar deje de ser una fecha excepcional y se convierta en nuestra forma más honesta de vivir.

Pablo Viñas Guzmán

Educador, gestor cívico

Pablo Viñas Guzmán es director ejecutivo de AFS Intercultura en República Dominicana, gestor cívico y educador. Desde esa posición lidera programas de intercambio educativo, formación de jóvenes líderes, cooperación intersectorial y participación ciudadana. Es líder de GivingTuesday en República Dominicana y forma parte de su red global, además de presidir la Junta Directiva de Alianza ONG y participar activamente en otros espacios de articulación del sector social. Ha sido consultor y conferenciante en diplomacia pública, educación global, voluntariado internacional y fortalecimiento institucional en América Latina, Europa y Asia. Ha diseñado y ejecutado programas con el apoyo de agencias de cooperación y organismos internacionales, y ha colaborado con iniciativas de la Unión Europea, WINGS y otras plataformas en la consolidación de ecosistemas filantrópicos en el Caribe. Cuenta con formación en Derecho, Negocios Internacionales, Liderazgo Cívico y Diplomacia, y es egresado del Programa Executivo en Estrategia de Impacto Social e Innovación de la Universidad de Pensilvania.

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