La carta amorosa, bien se sabe, es un texto literario que ha sido cultivado por no pocos  escritores.

Entre ellos, a manera de ejemplo, cabría mencionar los siguientes:

-Franz Kafka, cartas a Felice Bauer.

-Martin Heideggerd, cartas a Hannah Arendt, quien fuera su alumna.

-Víctor Hugo, cartas  a Juliette Drouet.

-Sigmund  Freud, cartas a  Martha Bernays.

Y-Pablo Neruda, cartas a Matilde Urrutia.

Esos y otros tantos escritores, hicieron cartas de amor y  pasión inolvidables.

Mario Vargas Llosa viviría un largo romance  con Isabel Preysler.

Debido a ello, escribiría y  le enviaría cartas literarias de amor, halagos y  reafirmación de su  pasión por ella.

El Nobel peruano viviría y desviviría por Preysler; la amaría con toda la fuerza de su ser; respiraría por ella y quedaría, casi sin aliento, con la ternura contagiosa de sus besos y la fugaz inocencia de su mirada vivas, sabía, penetrante y teñida de fascinante belleza poética.

Por eso, embriagado del aroma sutil de la intimidad  de Preysler, Vargas Llosa le habría escrito, entre otras cosas, lo siguiente:

1-“(…) Somos felices hasta donde la felicidad es posible en esta vida y creo que lo seremos los años que nos faltan por vivir”.

2-“Llevamos ya un año de coronavirus y estamos vivos. ¿Tiene algo que ver el amor con está supervivencia? Seguramente, sí. Te quiero mucho, te querré siempre, hasta el último día. Feliz cumpleaños, amor mío”.

Y 3-“ Ya sé que vamos a vivir muchas aventuras más, y espero que sean intensas y felices como las de estos tres años maravillosos a tu lado. Muchas cosas bonitas. Susurro en tus oídos y muchos besos” .

Como se puede apreciar, esas hermosas palabras llenan el corazón; deleitan la imaginación y trascienden la soledad del pensamiento.

Y, sobre todo, muestran un Vargas Llosa  apasionado con la flor  del placer de una mujer que pareciese resistir al paso de los años y que, las más de las veces, todavía, si se quiere, mantiene la lozanía corporal, probablemente, a base de lociones, fragancias, masajes, baños saunas, ejercicios leves y cuidadosas alimentación dietética.

En definitiva, cabría decir, con certeza irrebatible, que Vargas Llosa no solo fue gran  novelista, ensayista, cuentista, artículista, teatrista y otras tantas cosas más, sino, también,  maestro de la carta literaria de carácter amoroso.

¡El dominio, amplio y profundo, de tan importante género, es más que evidente!

Joseph Mendoza

Joseph Mendoza. Comunicador social y filósofo con postgrado en Educación Superior, obtenidos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Magister en filosofía en un Mundo Global en la Universidad del País Vasco (UPU) y la UASD. Además, es profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Tiene varios libros, artículos y ensayos publicados y dictados conferencias en la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

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