El “problema” del pelo negro es que no solamente lo hemos tenido detrás de la oreja, sino arriba, abajo, detrás y en todos los confines de ese muñeco llamada “dominicanidad”.
Conceptos como “Sociedad multicultural” no se enseñan en nuestras Humanidades. Nombres como Edward Said y Homi K. Bhabha gravitan como astronautas en alguna galaxia cultural, aunque otros como el de Benedict Anderson ya están más que registrados en la Inteligencia Artificial de nuestros pro-académicos.
Una de estas imágenes con las que nos representamos fue recogida en el semanario newyorkino “Harper’s Weekly”, el 11 de febrero de 1871. En aquel año el país dominicano se había puesto de moda, por las ofertas del Gobierno de Buenaventura Báez al presidente Ulises Grant de “anexarnos” al coloso del Norte. Con el título “A San Domingo Alliance”, Thomas Worth publicaba un dibujo con el siguiente texto:
“Extracto de una carta de un hijo en Santo Domingo a sus padres en Nueva York:
«Les adjunto una tarjeta fotográfica de Haidée, mi esposa, quien, como verán, es una hermosa morena y proviene de una de las familias más aristocráticas de la isla. También les envío un mechón del cabello de Haidée. Les visitaremos en primavera», etc., etc.
[“Extract from a Letter of a Son in San Domingo to his Parents in New York:
"I inclose you a Carte Impériale of Haidée, my Wife, who is, as you will see, a beautiful Brunette, and from one of the most Aristocratic Families on the Island. I also send you a piece of Haidées Hair. We will be on to pay you a Visit in the Spring,", etc. etc.]
La ilustración del texto lo dice casi todo. Estamos caricaturizados. Se dice algo así como “mira la negra que se dará nuestro heredero” o cosa parecida, dicho en “buen dominicano”.
Así fuimos como así seremos: la imagen invertida, el negro que nunca reconoceremos, la aldea perdida dentro de otras aldeas con penthouses y la morenería o la negrería rompiendo puertas y andamios y subiendo por el ascensor en dirección a cualquier VIP del local que sea.
Ojalá y supiéramos cuál Haidée de todas las haideeses que tuvieron nuestros abuelos sería esta, viajera en la imagen, inmortalizada ya en una fecha tan temprana como en 1871.
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